El año que empieza oliendo a gasolina

el año que empieza oliendo a gasolina

Los precios del petróleo se derrumbaron en diciembre, pese a que poco a poco se recupera. El crudo alcanzó un máximo de 55.23 dólares (el que se extrae del Mar del Norte, es decir el más caro) y la mezcla mexicana 45.70 dólares (la más barata). Por puro sentido común, uno esperaría que el precio de la gasolina baje también. Pero no es así. Tiene una larga historia que por pura economía (ja-ja-ja) no se puede desarrollar aquí, pero se reduce a dos hechos lapidario: México produce petróleo pero no gasolina suficiente y a toda la gasolina que vende la encarece para mantenerse.

Se importa poco más del 50% de la gasolina que se consume, pese a que la producción de crudo bastaría para cubrir las necesidades energéticas. La razón es que no tenemos las refinerías suficientes y las que tenemos fueron construidas en los años 70, en los tiempos del impresentable Echeverría y su símil López Portillo. A estas alturas, las refinerías no pueden procesar todo el petróleo disponible (ni la cantidad ni la composición actuales), de modo que hay que importar gasolina, por poco más de diez mil millones de dólares al año.

Por otro lado, el Impuesto Especial sobre Productos y Servicios (IEPS) encarece brutalmente la gasolina, pues representa hasta el 40% del precio por cada litro. Es el impuesto más dinámico, y el que representa más recaudación para el Gobierno Federal desde 2015. Si bien la gasolina no es el único producto al que se cobra IEPS, sí es el que más produce. Irónicamente, fue el mecanismo que inventaron en Hacienda para compensar la caída de los ingresos por venta petróleo.

El sector privado podrá ya importar libremente gasolina y venderla en sus gasolineras a partir de febrero, con el precio “liberado”, es decir, sometido por completo a la oferta y la demanda, según la receta mágica del gobierno federal que lleva repitiendo lo mismo cada vez que intenta explicar su dogmatismo económico, que ha demostrado ser ineficiente sin excepción.

Sin embargo, los mismos empresarios gasolineros estiman que la gasolina magna (la que paga IEPS más alto) alcanzará un máximo de 18 pesos por litro, por los factores mencionados, además del alza del dólar y el hecho de que el precio del petróleo oscila pero poco a poco gana terreno, los mismos que evitará que baje de 16 pesos en todo el año. Pese a lo anterior, la administración de Peña Nieto augura que el precio va a bajar tras el trauma de enero, porque los privados comenzarán a vender, habrá competencia y…

Si los mediocres gobiernos de las pasadas décadas hubiesen invertido en la refinería que se ha pedido desde que tengo uso de memoria, estaríamos en un escenario distinto, tampoco en Jauja pero no tan mal. Ahora, Morena se precia de a haber votado en contra del alza a las gasolinas, pero no tiene gobiernos estatales que padezcan recortes presupuestales, el PAN y el PRD que aprobaron el alza ahora se dan golpes de pecho y dicen que “estuvo mal”. Como siempre, la nula visión de estado tiene a los políticos dando vueltas entre su irresponsabilidad y sus urgencias, y a nosotros dando tumbos al mismo ritmo, sin que veamos los beneficios. Todo parece apestar a gasolina.

Del modo más anticlimático, quiero agradecerles, a ustedes amables lectores, su compañía a lo largo de este año. Pese a que la realidad nos aborda en plena zozobra, quiero desearles todo lo bueno en este 2017, que como siempre, será mejor pese a todo.


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