Amor por el mar, amor por Puerto Morelos

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Forman una de las familias más sólidas de Cancún y Puerto Morelos. Ambos son originarios de la Ciudad de México, y el destino quiso que se conocieran y enamoraran en Cancún, sumando 26 años de feliz matrimonio.

Pili, llega a Cancún en 1986 para trabajar en unas joyerías de un hotel de la zona de playas; mientras que Fernando aprovechaba las vacaciones de la preparatoria y universidad para visitar Cancún.

“Mis padres tenían un departamento en la avenida Yaxchilán y ahí me quedaba. Teníamos un catamarán y hacíamos tours a Isla Mujeres todos los días y me enamoré del agua turquesa”,  recuerda Fernando.

Al finalizar sus estudios en 1986, decidió radicar en Cancún y comenzó a trabajar en el hotel Radisson como director de Ventas.

EL ORÍGEN DE TODO

Se conocieron gracias al gusto por el ‘deporte blanco’. Pili recuerda que “un amigo en común, Carlos Lugo, me comentó que tenía un amigo que se parecía mucho a mí y que podría ser mi hermano; un día que tenía poco tiempo para jugar porque tenía que regresar al trabajo, Fernando estaba ocupando la cancha que supuestamente me tocaba a mi, y ahí nos presentó. Me impactó verlo y dije ‘¡oh, si se parece a mi hermano!’ y es que ambos tienen las mismas características físicas. Al día siguiente me invitó a jugar otra vez tenis y no nos volvimos a separar”.

EL AYER

Pili recuerda que “vivíamos en la avenida Yaxchilán, en uno de los departamentos de mi suegra. Paseábamos con nuestros perros hacia lo que es la avenida Tulum o hacia correos, que en ese entonces no era una zona muy bonita, pero era muy tranquila. Sobre la avenida Tulum el único centro de convivencia era la cafetería ‘Pop’ que estaba por en la avenida Tulum y la bodega ‘El Teniente’. También recuerdo que en donde ahora está la glorieta ‘del ceviche’, antes estaba otro monumento que se cayó y que le decíamos ‘el insectronic’; y el único cine que había era el ‘Blanquita’, que ahora está cerrado”.

Era una ciudad muy pequeña en donde todos nos conocíamos. El ‘Super Deli’ se convirtió en punto de reunión porque te encontrabas ahí a todo mundo. Eso ya no sucede. Tanto ‘El Teniente’ como el ‘Super Deli’ eran nuestros grandiosos lugares para ir de compras.

También recuerdo que nunca cerrábamos nuestros coches, incluso dejábamos las ventanas abiertas. Era muy seguro, pero pienso que era más por vergüenza de que te descubrieran, al ser pocos y donde todos nos conocíamos.

Íbamos mucho a la playa porque siempre fuimos marinos. Frecuentábamos las del Sheraton y Camino Real, también porque Fernando incursionó en los barcos por su familia”.

“Bueno, teníamos el catamarán, y estando en la Universidad de Louisiana encontré un astillero donde había un barco grande que se llamaba ‘El Tropical’; le dije a mi papá que había un barco de Cancún en Lousiana. Entonces compramos uno grande que hacía tours para Isla Mujeres y después tuvimos otro pequeño que iba a isla Contoy. Somos uno de los fundadores de ‘Amigos de Contoy’; fuimos de los primeros barcos turísticos de Cancún. Al tiempo decidimos venderlos; de eso hace más de 10 años.

“En ese entonces nos dedicamos mucho al turismo; pasábamos muchos fines de semana en Puerto Morelos”, comentó Fernando.

DECIDEN CAMBIO

Tan sólo recordar cómo era en ese entonces Puerto Morelos, las emociones surgen. “Era precioso. Unos amigos americanos nos prestaban su cabaña los fines de semana, cuando no la tenían rentada”, dice Fernando.

Pasaban tantos fines de semana en Puerto Morelos, que les surgió la idea de cambiar de residencia al vivir el crecimiento de Cancún y al ver que la avenida Yaxchilán se convertía en un lugar muy ruidoso y no apto para el crecimiento de la familia.

“Obviamente pensábamos en un futuro tener a nuestros hijos y no queríamos vivir ahí, y como empezamos a venir cada fin de semana y cada vez más seguido con estos mismos amigos, durante una cena nos presentaron a unos finlandeses que tenían un terreno en venta y al saber sobre nuestro deseo de venirnos a vivir aquí, nos lo vendieron y comenzamos a construir esta, nuestra casa”, añade Pili.

PUERTO MORELOS AL PRINCIPIO

Fernando nos comparte que “por aquí no había nada; eran sólo terrenos. Nuestra casa fue de las primeras de este lado del pueblo. En cuatro calles a la redonda somos los únicos mexicanos. Estamos rodeados de finlandeses, alemanes, franceses, americanos y canadienses. Son muy buenos vecinos y partícipes en temas que compete al beneficio de Puerto Morelos”.

Gracias a la cercanía con Cancún, pudieron tener un inicio de vida sin tanto problema, aunque al principio no contaban con energía eléctrica, cosa que no disminuyó el placer de vivir en ese paradisíaco lugar.

HIJOS

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Fernando Augusto, Fernando Betanzos Tenorio, Pilar (Pili) Rodríguez Rascón y Ana Cecilia.

Tienen dos hijos: Fernando Augusto, de 24 años y medallista nacional e internacional de natación; y Ana Cecilia, de 19 y próxima universitaria. “Cuando nació Fernando cometimos el error de meterlo al kinder en Cancún. Era ir y venir todos los días, en una carretera muy pequeña de dos carriles y sin acotamiento. Aquí había escuelas públicas muy buenas, pero cuando intentamos inscribirlo aquí ya no había espacio”,  recuerda Fernando.

Actualmente Pili administra casas con la ayuda de Fernando, y también tiene una arrendadora de bicicletas.

Fernando se ha dedicado al sector turístico toda su vida. Dentro de la Secretaría de Turismo asumió la Dirección de Deportes. “Durante años organicé los mundiales de aguas abiertas. Fui presidente de la Asociación de Natación Estatal por más de 11 años; me sé toda la historia de la natación en México. Actualmente, junto con mi hermano, tengo una agencia dedicada a congresos y convenciones y una
empresa de bienes raíces”.

DESEOS

“Queremos un desarrollo ordenado para Puerto Morelos. Que respeten el manglar que es vital para que los arrecifes sobrevivan; queremos que no pierda su esencia de puerto de pescadores.”

Todos nos conocemos desde hace muchos años; y siempre vamos juntos, desde si se trata de pintar una escuela, conservar el manglar o realizar alguna protesta si vemos que algo afecta al entorno; es ese respaldo que te da el que nos veamos a la cara todos los días. Estamos muy contentos de vivir en Puerto Morelos, aquí somos felices y aquí nos vamos a quedar”, finalizan.


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