APLOMO PARA UNA BUENA PAZ

APLOMO PARA UNA BUENA PAZ

Por Óscar E. Bernal

destruyefelix

 Nunca existió una buena guerra ni una mala paz. Benjamín Franklin

El viernes pasado se viralizó en las redes sociales un video en el que se puede ver al ex gobernador de Quintana Roo y hoy Senador de la República, Félix González Canto, destruyendo propaganda del candidato a gobernador Carlos Joaquín.

Las aristas de esta muestra de prepotencia son muchas. Por un lado se observa el abuso de poder con el que el congresista ejecuta su acto. Diciendo que él “limpia” como lo dice Mauricio Góngora –su candidato a gobernador –. Es decir, un integrante que sigue los “patrones” de su líder. También induce y justifica su delito al aseverar que “¿aquí somos priistas verdad?”; dice deseoso de que así sea y con ello “corregir” el aparente error.

No es cosa menor la actitud expuesta por este represente de la Cámara Alta del Congreso de la Unión. Va mucho más allá de arrancar con odio un pendón. La Ley Orgánica del Congreso de la Unión sanciona esta conducta. Amén de que los pendones en este momento histórico y político en el estado, no son simple propaganda en la calle; no, ahora alcanzan un significado mayor, son muestra de un logro social.

Quintana Roo ha sido lastimado por más de 42 años, y los ciudadanos permiten un pendón en sus muros, en sus rejas, es sus casas, porque labran la esperanza. Pero también revelan hartazgo. Es quizá un efímero trofeo social, pero posee un sueño de cambio. Es un escudo contra el fracaso del partido en el poder.

Los partidos de oposición deben actuar con extraordinario aplomo, no caer en el juego de la violencia ni la confrontación física, para que haya una buena paz. Acudir ante las instituciones vía denuncias es clave, porque nos anuncia un cambio profundo y augura prosperidad.

Debemos poner a las instituciones por encima de personajes que perdieron el respeto por Quintana Roo.


Diseñado por Octopus Agencia de Marketing Digital