Bienvenido 2018

Bienvenido 2018

 

¿Cuánto está costando la precampaña de José Antonio Meade, y lo que es todavía más alarmante: cuánto terminará gastándose el PRI de aquí a las elecciones?

Como bien planteó hace unos días el Financial Times: el gobierno del presidente Enrique Peña está echando por delante toda la poderosa maquinaria electoral para llevar a Los Pinos al ex secretario de Hacienda. El PRI-Gobierno no está escatimando ningún peso para apuntalar la figura de su abanderado.

Una poderosa y machacona comunicación en redes sociales desde muy temprano y hasta ya tarde de cada actividad del día de Meade, entrevistas en radio y televisión de sus voceros, columnas y espontáneas encuestas a modo de los aliados oficiales y oficiosos, será el pan de cada día de aquí al 1 de julio.

¿Cuántos millones de pesos nos cuesta esa propaganda? Y a todo habrá que sumar la desarticulación de la administración peñista, donde buena parte de la tecnocracia se empieza a adherir a la campaña y otro tanto empieza a operar y operará desde posiciones claves del gobierno y Congreso.

Ciertamente, Meade no es todavía conocido por las masas, pero el presidente Peña hará valer esa afirmación de que a golpe de campaña (¿y muchos millones de pesos?) los votantes podrán descubrir de aquí a las comicios a un auténtico hasta ahora desconocido que, además, parece no tener carisma.

Dos operadoras que ya están montadas en el equipo de Meade y que se sirven de la infraestructura del gobierno son Alejandra Lagunes y Alejandra Sota, Coordinadora de Estrategia Digital Nacional de la Presidencia, y ex Coordinadora de Imagen y Opinión Pública de Felipe Calderón, respectivamente.

La primera disponiendo de todas las relaciones y compras de portales de internet que realizó a lo largo de este sexenio para transmitir y viralizar ahora los mensajes del candidato Meade, y la segunda en su calidad de consultora política y encuestadora estrella de gobiernos priístas.

En cosa de días saldrá el segundo paquete de movimientos en el gabinete peñista para seguir acomodando las fichas para allanarle el camino al precandidato del PRI: Luis Miranda dejará la Secretaría de Desarrollo Social en manos de Vanessa Rubio, la subscretaria de Hacienda y alfil de Meade.

Miguel Ángel Osorio Chong saldrá de la Secretaría de Gobernación para buscar una senaduría y desde el fin del año pasado se manejan los nombres de los secretarios del Trabajo y de Agricultura, Alfredo Navarrete Prida y José Calzada, como posibles sustitutos.

También se menciona el retiro de Gerardo Ruiz Esparza de la Secretaría de Comunicaciones para igualmente buscar una posición en el Congreso y en su lugar se habla de dos funcionarios con posibilidades y que son de todas las confianzas de José Antonio Meade: Sergio Alcocer y Abraham Zamora.

¿Con qué responderán a esta robusta y bien aceitada maquinaria político-electoral del PRI-Gobierno los candidatos de las coaliciones México al Frente, Ricardo Anaya, y Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador? Se necesitará algo más que una tradicional campaña para parar a Meade.

Un filón interesante que podría dar al traste con la adinerada campaña mediática del priísta es la captura de los casi 14 millones de jóvenes de entre 18 y 24 años que votarán por primera vez. Un buen número de los llamados Mileneals. Este segmento de la población no se identifica para nada con el PRI.

Otro negativo que deberá sacudirse Meade es la creencia fundada en ése y otros sectores de la población de su cercanía con un gobierno que resultó ser muy corrupto. Pero al también ex Canciller parece no importarle tanto eso: cada día se vincula más a lo impresentable del partido que lo impulsa.

También hay dos temas que pueden influir en la votación del primer domingo de julio. La marcha de la economía y la relación comercial de México con Estados Unidos, y en este último expediente, cómo decida jugar e influir el presidente Donald Trump.

No parece que la inflación vaya a ceder gran cosa de aquí a la primera mitad del año. Y no debe perderse de vista de José Antonio Meade detonó hace exactamente un año el último gasolinazo con la liberación del precio del combustible que en este inicio del 2018 ya aumentó otra vez. Se la van a cobrar.

Aparejado con la alta inflación están las también caras tasas de interés que están pagando los mexicanos, que junto con la tóxica reforma fiscal de 2013 que impulsó desde Hacienda el “padrino” de Meade, Luis Videgaray, están cada vez más difuminando una clase media que floreció en los gobiernos panistas.

Una verdadera estocada para el PRI sería una eventual cancelación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que si bien no puede atribuírsele a la administración de Peña, sí quedaría como una gran mancha negra para este equipo de gobierno que hoy abandera con fuerza a Meade.

Así arranca el 2018. Prepárese para las turbolencias que vienen.

 

Email: [email protected]


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Diseñado por Octopus Agencia de Marketing Digital