CENTINELA DEL ESTILO

CENTINELA DEL ESTILO

Por Ana Hernández

Cada vez que tengo oportunidad tomo un vuelo. Amo viajar.
Por recreación o por trabajo, pero siempre disfruto mucho la experiencia de vivir cosas nuevas, de salir de casa.

Lo único que no entiendo de los turistas en los aeropuertos es ¿por qué abordan en sus peores fachas?

Un centinela es un guardia. Una persona cuya responsabilidad es vigilar. Alguien que se dedica a observar, a proteger un lugar, instalaciones, materiales o personas. De esos custodios que te piden una contraseña para pasar y que realizan recorridos de vigilancia en solitario o en grupos.

Justo es lo que necesita la gente para viajar: un centinela, pero de estilo.

Porque… mira que atreverse a abordar un avión con chanclas tipo patas de gallo.

¿En qué momento la gente decidió empezar a turistear en fachas?

Comprendo que todos deseamos andar cómodos, pero, una cosa es portar ropa confortable y otra es andar de vacaciones echo un fodongo.

Si confronto mi ilusión con la realidad, entonces añoro la época donde las señoras pasaban en el DF a la sala B de traje sastre, los señores de blazer y no de crocs con pants, ¡deberían estar prohibidos en primera clase de cualquier aerolínea!

Yo no digo que te pongas pestañas postizas y que andes de extensiones y con make up de red carpet, simplemente opino que me parece una descortesía hacia el prójimo andar pululando con ropa de cama.

Por ejemplo, los leggings se han vuelto un must en las maletas, ya que no pesan, no se arrugan, no los tienes que planchar, pero, pero, pero jamás los vayas a usar con un calzón grande, mucho menos te atrevas a ponértelos negros con ropa interior blanca, nope. Eso no se hace.

Ojalá todos tuviéramos el presupuesto para abordar con porta pasaportes personalizados de las marcas María Patrona, Goyard o Vuitton.

Ojalá pudiéramos despegar con un kit hidratante para el cutis de Sisley.

Ojalá aún nos permitieran andar con nuestras botellas de 1litro de agua por todo el aeropuerto, para no deshidratarnos la piel.

Ojalá nunca robaran nada de las maletas y pudiéramos documentarlas sin preocuparnos por su peso o por los candados con los que las cerramos.

Ojalá, antes de cada gusano (pasillo) hubiera un centinela del estilo solicitando el pase de abordar y prohibiéndole acceso a los fachosos, a quienes no se han bañado y se arrastran con cara de almohada.

Ojalá, que la gente comprendiera que el dinero mejor invertido es el de las vacaciones.

Pasarán los años, me seguiré quejando y desahogando de las personas fodongas. No tolero a quienes contaminan visualmente los lugares públicos, especialmente los aeropuertos.


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