Consejos para una depilación perfecta

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Para lucir unas piernas increíbles y sentirte maravillosa esta primavera, es necesario mantenerlas hidratadas, tonificadas y muy importante: afeitadas.

Para el afeitado es fundamental que las mujeres elijan un producto que satisfaga sus necesidades, sobre todo que conozcan ciertos tips para facilitar la depilación con rastrillo, pues a muchas les genera dudas e inseguridades.

Hoy tenemos para ti algunos mitos y realidades sobre la depilación con rastrillo, ¡anótalos todos!:

Mientras más presión hagas con la afeitadora, mejor será el resultado. ¡Falso!

Muchas mujeres piensan que a mayor presión, más al ras será el afeitado y por ende, mejor el resultado. Esto es falso, presionar demasiado puede provocar cortes y tirones.

Humedecer en exceso la piel puede ser contraproducente. ¡Cierto!

El agua es fundamental durante el proceso. Sin embargo, un exceso de humectación provocará que la piel se arrugue. Los surcos que se crean dificultarán el suave deslizamiento de la afeitadora. También la temperatura es clave. El agua excesivamente caliente puede provocar irritación; el agua fría hará que el poro se levante (‘piel de gallina’) y el paso de las cuchillas será muy doloroso. ¡Cuidado con eso!

Afeitarse hace que el vello crezca más grueso, más oscuro y más rápido. ¡Falso!

Afeitarse no hará que el vello crezca más grueso, más oscuro o más rápido. El crecimiento del vello está determinado por tu información genética y tus hormonas.

Afeitarse todos los días es bueno para la piel. Lucirá más fresca y luminosa. ¡Cierto!

Existe la falsa creencia de que el afeitado diario reseca la piel y le da una sensación áspera. Por el contrario, usar afeitadoras le proporciona a la piel una sensación de suavidad, ya que quita la capa superior de células muertas. Si tienes el vello denso y te crece deprisa, puedes afeitarte a diario sin riesgo de resecar tu piel.

El cuidado correcto de una afeitadora incluye secarla con un paño seco. ¡Falso!

La limpieza de la afeitadora debe realizarse exclusivamente con el chorro del agua. Al término de tu rutina, deja escurrir el exceso de agua y que se seque libremente. La limpieza en seco con toallas, trapos o paños, por más suave e inofensivo que parezca, al limpiar tu afeitadora con un paño seco estarás generando una fricción que quizá no sea visible ante tus ojos, pero está desgastando las cuchillas.

Con información de InStyle.


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