DIME, ¿DE QUÉ TE QUEJAS?

DIME, ¿DE QUÉ TE QUEJAS?

QUEJAS

Por: Ileen Colín del Río

Dice una frase de José Ingenieros, “los que se quejan de la forma como rebota la pelota, son aquellos que no la saben golpear”. Suele ser difícil aceptar que muchas veces no conocemos las reglas del juego, y entonces se vuelva más fácil salirse por la tangente y protestar.

Protestar, en su definición más literal, es cuando una persona expone de forma vehemente su queja, oposición o disconformidad por algo que considera injusto, inadecuado, ilegal, etc. Nada tiene de malo. Incluso es tan obligación como derecho y está redactada en nuestra Constitución como “libre manifestación de las ideas”.

Como ciudadanos, ¿no estamos siempre quejándonos que los políticos no hacen más que pensar a corto plazo? ¿Qué tan diferentes estamos siendo cuando no salimos a votar, pero si vamos con una cartulina a Tajamar? Estamos atendiendo la necesidad del momento (que no quiero restarle importancia), pero un momento para votar también significa tomar la decisión de tres o seis años de la permanencia de un gobierno.

Desde 2005 se promovió un juicio contra los promotores de “Malecón Cancún” (entonces llamado así), en contra de los permisos que SEMARNAT le había otorgado a FONATUR por permitir la construcción del malecón, debido a que este se pretendía construir sobre manglar, un área protegida.

El 28 de abril de 2012 se abrió finalmente a inversionistas como proyecto de desarrollo turístico inmobiliario bajo el nombre de “Malecón Tajamar”, debido a las cuestiones legales antes mencionadas, lo más fácil fue cambiar el nombre curiosamente. Lo inauguró en ese momento Felipe Calderón y se abrió al público el andador.

Siendo un proyecto de atracción turística y de muchísima inversión de por medio, para 2013 ya se habían desarrollado hoteles como el B2B, Plaza Solare y numerosas construcciones de lotes para vivienda, que también forman parte del proyecto inmobiliario. En 2014 habiendo sido sede de múltiples eventos sociales y culturales, el 6 de mayo, volvió a ser inaugurado bajo la tutela de Enrique Peña Nieto en el marco del Tianguis Turístico.

La protesta tiene razón de ser, dado que la lucha contra el Malecón Tajamar no es nueva, lleva más de 10 años. Sin embargo, en todo este tiempo ¿qué hemos hecho nosotros? ¿hemos construido ciudadanía? Porque aquellos inmobiliarios con lo que hemos lidiado, sí han seguido sus construcciones. Lentamente, pero lo han hecho.

Una de las definiciones de Tajamar, según la Real Academia Española, es cuchillo de campo. Curiosamente, eso es lo que estamos pidiendo salvar. Para construir el andador del que todos hemos gozado caminando, patinando, escuchando música, para ver esos hermosos atardeceres desde la laguna se tuvo que destruir manglar, de lo contrario solo se accedería mediante una travesía infernal entre la maleza y cocodrilos.

Tomando en cuenta que Cancún desde su creación es una contradicción en sí, por explotar económicamente vía turística lo más hermoso que nos ofrece la Tierra, un paraíso. ¿De qué nos quejamos entonces? ¿De la corrupción? Definitivamente. En todos los niveles. Empieza desde el más abajo y se va hasta lo más arriba de la pirámide.

¿Se puede considerar un logro lo que ha hecho un grupo de ciudadanos unidos para detener la construcción? Por supuesto. Pero no olvidemos que estamos actuando de la misma forma de la que nos quejamos. Momentáneamente.

La construcción de una ciudadanía conlleva muchas cosas. Un movimiento social, únicamente es un detonante. Pero no lo es todo. Considero que el verdadero logro será cuando hablemos a nivel de leyes, no de protestas.

Tal vez, una de las claves está en votar mejor a nuestros legisladores, al fin y al cabo, ellos son los únicos que pueden decidir qué está permitido, hasta donde sí, y hasta dónde no. Ellos son quienes definen nuestras reglas del juego.

¿Qué pasaría si está misma pasión la llevamos a las urnas? Es momento de recordar que en seis meses también votaremos por un nuevo congreso local.


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