Dolores del Río, un legado de belleza y talento mexicano

su belleza y talento le permitió trabajar con las estrellas del séptimo arte del momento, así mismo su legado contribuyó a marcar el camino de las sucesivas generaciones de actores mexicanos que soñaban con llegar a la meca del cine.

Su belleza y talento le permitió trabajar con las estrellas del séptimo arte del momento, así mismo su legado contribuyó a marcar el camino de las sucesivas generaciones de actores mexicanos que soñaban con llegar a la meca del cine

A 113 años del nacimiento de la actriz mexicana Dolores del Río, la primera latinoamericana en llegar a Hollywood, Google le rindió homenaje con un colorido doodle y las redes sociales no han descansado en recordar las maravillosas producciones en las que ella fue partícipe.

Dentro de su trabajo en Hollywood logró filmar 34 películas donde destacan que la mayoría fue la protagonista. Ella fue descubierta en México por el cineasta estadounidense Edwin Carewe y comenzó su carrera cinematográfica en 1925, durante los últimos años del cine mudo estadounidense.

Debutó en la meca del cine mundial con “La muñequita millonaria” en 1925 y un año después alcanzó la fama internacional con la comedia romántica “El precio de la gloria” (1926), en la que apareció junto a Victor McLaglen y Edmund Lowe.

El País recordó que el rostro de Dolores del Río inspiró a pintores como Diego Rivera, pero el Hollywood de sus primeros tiempos no buscó en ella la belleza mexicana, sino que, depiladas las cejas y empequeñecidos los labios, hizo de francesa y de rusa.su belleza y talento le permitió trabajar con las estrellas del séptimo arte del momento, así mismo su legado contribuyó a marcar el camino de las sucesivas generaciones de actores mexicanos que soñaban con llegar a la meca del cine. 2

En 1941, comenzó a trabajar con el reconocido director Orson Welles en la cinta “Estambul”, pero la película le fue retirada y la terminó Norman Foster, quien prescindió del papel de la mexicana.

Cuando su fama comenzó a decaer tras ser marginada por las productoras hollywoodenses, Del Río regresó a México, en 1942, donde su carrera despegó en la época de oro del cine nacional.

Del Río fue la primera mexicana en formar parte del jurado del Festival de Cine de Cannes y ganó tres premios Ariel: en 1946 por “Las abandonadas”, en 1953 por “Doña perfecta” y en 1954 por “El niño y la niebla”.

Además obtuvo una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, en el 1630 de la Vine Street, por sus contribuciones a la industria cinematográfica, cabe señalar que también fue una de las primeras latinas en lograr esta estrella.

El último trabajo como actriz de Dolores del Río lo realizó en 1978. A partir de ese momento, su salud se deterioró hasta que falleció a causa de una hepatitis crónica en California el 11 de abril de 1983. Sin embargo, su legado es mucho más que la vida de cuento de hadas que tuvo hasta triunfar en Hollywood y también ser profeta en su tierra, ya que contribuyó a allanar el camino a las sucesivas generaciones de artistas mexicanos que soñaban con llegar a la meca del cine.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Diseñado por Octopus Agencia de Marketing Digital