Educación para mentes globales: Cambiando el chip

educación para mentes globales cambiando el chip

El mundo de hoy requiere nuevos modelos de formación de niños y jóvenes, que los impulsen y den mejores herramientas para enfrentarse a los retos permanentemente cambiantes

Nuestro mundo avanza a pasos agigantados; lo que nuestros padres aprendieron y la forma en que lo hicieron, fue algo que funcionó para ellos, pero hoy, los estudiantes se enfrentan a nuevos desafíos: la realidad que vivimos está altamente influenciada por los acontecimientos globales.

Por eso, las instituciones de educación, en todos los niveles (desde básico hasta superior), tienen la tarea de proveer de mejores herramientas a nuestros niños y jóvenes, para que puedan responder a las necesidades que el entorno plantea, en todos los ámbitos, y particularmente, en el plano profesional.

Hay que educar a las nuevas generaciones de profesionales que harán funcionar al mundo
desde sus respectivos cargos laborales.

En ese contexto, hoy más que nunca, el reto de un maestro debe basarse en una premisa dicha por Albert Einstein: “Yo nunca enseño a mis alumnos, sólo trato de proveerlos de las condiciones bajo las cuales ellos puedan aprender”. ¡Cuánta verdad! A partir de banderas como esas, es que el seno de la educación debe moverse, desde las reformas educativas, los planes de estudio y el ejercicio docente. ¿Qué se debe hacer? Incorporar de manera dialéctica y muy práctica, las circunstancias culturales, económicas, sociales y ambientales de nuestra ciudad, país y el mundo en general.

Si se privilegia esta visión en el aula (e incluso fuera de ella), las nuevas generaciones podrán enfrentar los retos y oportunidades del mundo globalizado, del que todos somos parte.

¿QUÉ HACER?

Al momento de elegir una escuela para nuestros hijos, hay que indagar de qué van sus planes de estudio y estrategias de enseñanza.

Las mejores opciones serán las que dejen de poner al maestro en el centro del debate, para pasar a un modelo centrado en los alumnos, sus perfiles y sus necesidades. Que lo impulse a reflexionar, con algún grado de profundidad, en lo que sucede con lo que aprende, afuera del salón de clases y más allá de la esfera escolar.

Es innegable que el mundo en el siglo XXI no necesita únicamente soluciones materiales, económicas o políticas. De hecho, en primer lugar, lo que se requiere es una solución educativa. De ahí que los jóvenes deban estar a la vanguardia de esta educación.

EXPANDIR LA MENTE

Si bien es cierto que los jóvenes de hoy, gracias a Internet y, particularmente a las redes sociales, están inmersos cada vez más en el acontecer mundial, al momento de llevar a la práctica tal visión globalizada, desde un punto de vista profesional y de futuros puestos de trabajo, en realidad se quedan ‘cortos’, pues sólo se visualizan en actividades de un impacto local, o a lo mucho, regional.

Es ahí donde los centros de estudios tienen la tarea de transmitir a sus alumnos que sus futuros puestos de trabajo pueden llevarlos a cualquier lugar del mundo. Sólo es cuestión de informarse y tener esa perspectiva global, sin fronteras, como muchas empresas.

Con los avances tecnológicos, especialmente en materia de comunicación, queda claro que las escuelas y empresas privadas deben dejar de pensar en función de fronteras, para analizar las posibilidades de su influencia a nivel mundial. Las redes son ejemplos de que el conocimiento no tiene límites.

COLECTIVIDAD Y SUSTENTABILIDAD

Formar profesionales con una ‘global mindset’ (mentalidad global) debe estar basado en el respeto a la diversidad y a la adaptación, pero sin perder la identidad propia.

Si entendemos las diferencias de las personas, empresas y ciudades, como oportunidades, las probabilidades de éxito serán mayores.

De modo que hay que educar a niños y jóvenes en un espectro amplio, impulsándolos a valorar las diferencias, adaptarse al cambio y tener siempre voluntad de aprender.

Pero además, se debe privilegiar un modelo humanista y sustentable, que sea respetuoso de la dignidad de todas las personas y tenga un compromiso activo en la construcción de un mundo más ecuánime y sostenible.

MODELO EDUCATIVO MODERNO

Más allá de hacer que los alumnos acumulen conocimientos, las escuelas deben preocuparse por instruirlos a:

Reconocimiento del entorno y cómo puede influenciarlo.

Valorar las capacidades propias y ajenas, con una visión crítica.

Actuar y tomar decisiones en base a las soluciones que
puede aportar.

Equivocarse, al errar descubrimos nuevas opciones y
crecemos.

Trabajar en equipo; si hacemos al otro exitoso, generamos personas  innovadoras.

Respetar los derechos de los demás y del planeta.


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