El dilema de Peña

el dilema de peña

 

La decisión más importante de un presidente priísta es designar a su sucesor. Por ello el dilema más grande que enfrenta Enrique Peña Nieto es si su Canciller, Luis Videgaray, termina al final del año un buen acuerdo comercial con Estados Unidos y recibe como premio la candidatura del PRI.

Peña y Videgaray van a jugar en el filo de la navaja con los tiempos de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y los tiempos políticos de su partido: enero de 2018. ¿Pero cuáles son las aduanas que el ex secretario de Hacienda debe librar para obtener el premio?

1.- Wilbur Ross, Secretario de Comercio estadounidense, determinó los meses de junio y julio como fecha clave para iniciar negociaciones del TLCAN. En la misma semana pasada había dicho que sería hasta fin de año. Ross anunció que en dos semanas enviará al Congreso la carta de aviso de 90 días antes de iniciar las negociaciones comerciales entre México, Estados Unidos y Canadá.

2.- Pero la última palabra la tiene el Congreso. El Senado de Estados Unidos es quien liberará la Autorización para la Promoción del Comercio (TPA), aval que requiere la administración de Donald Trump para iniciar la renegociación con México bajo el esquema de fast track.

3.- Sin embargo el Congreso todavía no ratifica al titular del la Representación Comercial, la USTR por sus siglas en inglés, pieza fundamental en la renegociación y cuyo nominado es Robert Ligthizer. En el gobierno de George Bush esa posición la ocupó Carla Hills, como jefa de la negociación del TLCAN.

4.- Hay un acuerdo preliminar de los tres países de negociar un nuevo acuerdo comercial, pero no se sabe si éste será un trilateral o dos bilaterales. Trump quiere dos bilaterales, México quiere un trilateral y Canadá hay temas que quiere sean bilaterales y otros entre los tres países.

5.- Las cámaras de Senadores y Diputados de México, así como muchas otras dependencias del gobierno federal, no han sido tomadas en cuenta para definir la forma en cómo van a participar. Y en el sector privado los criterios e intereses en los organismos empresariales son muy heterogéneos.

6.- El fantasma que va a acompañar las renegociaciones es la prisa del Canciller Videgaray por terminar las pláticas en enero. Ya la semana pasada se apresuró a corregir a Wilbur Ross sobre los tiempos de inicio, pero éstos no dependen del Secretario de Comercio, sino del Congreso estadounidense.

7.- Y como al Congreso no le corre prisa puede pasar lo que nadie quiere en Los Pinos y entre la clase política: que Donald Trump y su gobierno se conviertan en un factor político de decisión en las próximas elecciones presidenciales del 2018 y específicamente en el abanderado tricolor.

8.- Imagine un escenario en el tercer trimestre de 2017: que las renegociaciones no hayan arrancado en forma, que el presidente Enrique Peña no haya optado por entre Miguel Osorio Chong, Eruviel Avila, José Antonio Mead o Aurelio Nuño, porque Luis Videgeray todavía no se habrá autodescartado.

9.- Que ese mismo retraso genere más presiones económicas por la incertidumbre de la futura relación comercial con Estados Unidos, lo que tendrá impacto en la política monetaria de un Banco de México que por esas semanas estará dejando Agustín Carstens.

10.- Trump no solo se habrá metido de lleno en la sucesión presidencial del 2018, así como Peña se metió sin quererlo en las elecciones de Estados Unidos. Trump también sin proponérselo se estará metiendo en el relevo de Banxico.

LEASING OPERATIONS

Muy cerca de llegar a un convenio concursal la arrendadora Leasing Operations, de Javier Téllez-Girón, la misma que en enero de 2015 se declaró en concurso mercantil por un monto superior a los mil 400 millones de pesos. Apoyan la reestructura Nafinsa de Jacques Rogozinski, BBVA-Bancomer de Eduardo Osuna, Scotiabank de Enrique Zorrilla, Bajío de Santiago Oñate y Bx+ de Antonio del Valle, ante la solitaria oposición de un grupo de tenedores de Cebures representados por Monex, de Héctor Lagos. El convenio ofrece pago a los acreedores con los créditos fideicomitidos y en caso de algún saldo se le entregará a la empresa controladora. Esto permitirá en menor escala que siga operando. A los que no tienen ese privilegio del fideicomiso, y que son acreedores comunes sin garantía, se les está ofreciendo el pago de sus créditos con las acciones que le entregaron a la holding con base en el valor del mercado.

BANORTE MÁS A GEO

La reestructura que no levanta es la de Geo. Tan es así que se comenta que Banorte, presidido por Carlos Hank González, está pensando seriamente en meterle otros mil 500 millones de pesos. Serían ya cuatro mil 500 millones en menos de dos años lo que este banco pudiera estarle inyectando a la maltrecha viviendera que fundó Luis Orvañanos. Geo ha resultado un auténtico dolor de cabeza para Banorte. La primera capitalización se diluyó con las pérdidas que en 2016 reportó la compañía. Tan solo en el último cuatrimestre registró una pérdida neta de dos mil 793 millones de pesos. La entrada de Juan Carlos Braniff como socio del banco con 500 millones tras la salida del concurso mercantil no funcionó. El mismo Hank le dio las gracias y por eso contrataron a Juan Carlos Díaz Arelle como nuevo director.

 

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