EL PODER DE LAS ENCUESTAS

EL PODER DE LAS ENCUESTAS

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Por Ileen Colín del Río

Con gran efervescencia política comienza el año y a escasas semanas de que se de el pitazo de salida para comenzar propiamente la carrera por el proceso electoral, la realidad es que llevamos bombardeados de “aparentes resultados” con todo y nombres en diversas encuestas de opinión desde hace ya más de tres meses.

Hasta ahora, la encuesta más citada es la publicada por El Universal, el pasado 9 de diciembre del 2015. La cual tiene dos vertientes, la de “¿a quién conoces?” en donde por orden de mayor a menor porcentaje se enlista a: Mauricio Góngora, Paul Carrillo, Carlos Joaquín, José Luis Toledo, Raymundo King. Desde otra esencia y con otros colores figuran también Luz María Beristaín, Patricia Sánchez, Gerardo Mora y Sergio Bolio, con los menores porcentajes, pero aparecen.

Mientras que en el segundo análisis, el sentido de la pregunta es “¿pero quién crees que es mejor?” cambian las posiciones y los lugares ahora se acomodan así: Carlos Joaquín, José Luis Toledo y Mauricio Góngora, en ese orden propiamente.

“Está curioso”, suele ser la frase que decimos cuando uno quiere disfrazar la cruda realidad que tiene frente así mismo. Y entonces la ambigüedad se hace el rey del discurso. Y sí, curiosa me parece ésta encuesta. Mi curiosidad radica más que en los porcentajes que acompañan a los nombres, en la forma de presentar dichos resultados. Como en política, la forma es fondo, hoy quiero hablar del poder que tienen las encuestas en lo que será el desenlace de las elecciones.

El objetivo de un partido político es obtener votos. Así de sencillo. En la decisión al interior de la cúpula de un partido, en este caso el PRI (según la encuesta antes mencionada), Manlio Fabio Beltrones no necesariamente se quedará con el que la gente considere como el mejor, es decir, Carlos Joaquín.  Creemos que somos seres racionales y votamos por el que consideremos mejor, pero realmente votamos por el que mejor represente nuestros intereses. El que mejor vaya a manejar nuestras expectativas económicas, políticas y sociales. ¿Eso representa Carlos Joaquín para los quintanarroenses?

Tampoco quiere decir que por eso los priistas en automático se decidirán por el más conocido, Mauricio Góngora. Aunque popularmente recitamos que más vale malo por conocido, que bueno por conocer; la realidad es que ser conocido es un parámetro muy vago. Tal vez quiere decir que se ha invertido más dinero en la estrategia de comunicación, pero lamentablemente la inversión en publicidad no es proporcional a los votos que se obtendrán.

Queda una tercera opción con base en las encuestas. Los priistas podrían elegir un punto medio, José Luis Chanito Toledo, la estrategia sería la de negociar con la estructura del poder. Finalmente es conocido (aunque no tenga el más alto porcentaje, aquí el dinero sí aplica para darse a conocer más aunque no necesariamente mejor). La gente no cree del todo que sea la mejor opción. Pero cree, y en una campaña política , el verbo creer tiene más peso y es más explotable que en otro contexto. Y tiene otro punto a su favor (que queda fuera del peso ciudadano dibujado en las encuestas), se cree que el es favorito del gobernador.

Todo esto están analizando los priistas por una sencilla razón: por lo que ustedes les hicieron saber a raíz de su opinión, expresada a través de una encuesta.

Cada uno de los aspirantes a gobernador en Quintana Roo, utilizará esa bandera, y seguirá jugando desde esa trinchera para poder obtener un voto más.

Entonces, conociendo ya el poder de las encuestas, espero que la próxima vez que les pregunten a quién conocen o por quién votarían, entiendan que no existen primer, segundo ni tercer lugar. Solo existen negociaciones. Por algo, se dice que nuestro derecho es que el voto sea secreto.


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