ENTRE GUERRA SUCIA

ENTRE GUERRA SUCIA

guerrasucia

Por Ileen Colín del Río

Estamos a una semana del arranque oficial de las campañas y pronto comenzará a escucharse más el término “guerra sucia”. ¿Y qué es esto? Sencillamente es utilizar cualquier medio existente para atacar a un candidato por cuestiones personales y no profesionales. Los ataques suelen ir por temas con respecto a la familia, y no sobre la trayectoria de quien se habla. Empieza a importar más un apellido, que el cómo se llevó acabo su gestión. Los ciudadanos sabemos que es un recurso de desesperación, que creamos o no, funciona.

Probablemente en este momento se estén preguntando, pero si sabemos que aquello que se lee, se ve, se escucha, es parte de una “estrategia” de difamación, entonces, ¿cómo funciona? Lamento decir que todo nos lleva al mismo punto: generar abstencionismo.

Increíble, ¿no? Pero cierto. Llevar una elección a un diálogo basado en los ataques es una forma muy sencilla de generar hartazgo, y el hartazgo genera que los ciudadanos se sientan tan desencantados de la política que dejen de escuchar propuestas, debates y argumentos.

Un gobierno incluyente requiere de legitimidad para lograr su cometido, mientras que un gobierno elegido únicamente por el 15% de la población sólo requiere generar amenazas y ataques para llegar al poder. ¿Qué ironía, no?

Lo más saludable para una democracia electoral (como la nuestra) en donde la participación ciudadana depende en mayor porcentaje de emitir un voto cada 3 años, es que todo lo que se presente ante nosotros del 2 de abril al 1 de junio, lo cuestionemos. ¿Qué paso con aquellos años en donde el electorado debía de ser convencido?

Sólo hay una acción que logra vencer a la guerra sucia: salir a votar este 5 de junio. Dejemos que sea nuestra participación electoral la que hable a nombre de todos los ciudadanos en Quintana Roo… pues el que ríe al último, ríe mejor.


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