¿ES TRUMP AHORA O ASÍ HA SIDO SIEMPRE?

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Durante las últimas semanas el presidente de México ha sido duramente cuestionado por recibir al candidato a la presidencia de Estados Unidos más agresivo hacia México y los mexicanos de que se tenga memoria. Sin duda se trata de un personaje que no nos merece un átomo de respeto; sin embargo el hecho de que haya sido invitado a suelo nacional a entrevistarse con el presidente es de llamar la atención.

Lo es, debido a que no fue una visita anunciada, así como tampoco tratada con apego al sentimiento nacional, lo que se entendió a todas luces como una traición al amor patriótico de los mexicanos. No voy a ahondar en los temas de eterno malinchismo que forman parte de las famosas mascara mexicanas del “Laberinto de la Soledad” que tan claramente nos señaló Octavio Paz en su momento; esa ya será tarea de cada lector. Sin embargo, es necesario que todos los que hemos manifestado nuestro repudio hacia la visita de Trump, analicemos nuestro actuar y seamos coherentes con lo que tomamos, lo que vestimos, lo que anhelamos para darnos cuenta de que la malinche que los mexicanos llevamos dentro no es compatible con este supuesto avasallamiento del amor patrio.

En este sentido, debemos considerar que el presidente ya sintió lo duro y lo tupido, por lo que optó por cortarle la cabeza al intermediario de esa visita, es decir, al pasante de secretario de Hacienda Luis Videgaray, quien al fin abandonó el cargo para darle paso al panista Meade, quien seguramente operará para una transición.

Pero esta intervención y afrenta a nuestras prehispánicas raíces, no tiene su verdadero sustento en un sujeto que hace campaña hablando mal de México, ya que esto es lo menos que un líder de opinión de Estados Unidos ha hecho en México a través de su intervención.

Para que nos demos una idea, después de que México se logra sacudir a España en la independencia, en 1821, el primer presidente de la nación luego del triunvirato que se gestara a la entrada del ejército trigarante a la capital, fue Guadalupe Victoria en 1824 ya estrenando constitución federal, quien convocó a la primera elección de México en 1828.

Para esa elección, los contendientes fueron Manuel Gómez Pedraza, Vicente Guerreo, Anastasio Bustamante, principalmente. Donde los resultados arrojaron como vencedor al general Manuel Gómez Pedraza con 11 votos, seguido de Vicente Guerrero con 9 y de Anastasio Bustamante con 6. En ese entonces el voto no era directo, claro está.

Es así, que teniendo presidente electo, comenzó la intervención de un sujeto más dañino que Trump, de nombre Joel R. Poinsett, quien se desempeñaba como Ministro Plenipotenciario de los Estados Unidos en México, intervino haciendo propuestas que nadie pudo rechazar para que se declarara inválida la votación de Gómez Pedraza y se diera la presidencia a Vicente Guerrero, quien fuera fusilado poco después.

Así las cosas, desde el día 1 de septiembre de 1828 en que se dio la primera elección constitucional de México, hemos sido motivo de acuerdos y de negociaciones promovidas por nuestro vecino del norte, así que rasgarse las vestiduras por un merolico que insulta es lo menos que nos debe preocupar hoy en día.


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