FORMULA 1

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El pleito que más nos llama la atención en materia de marcas, hoy en día, es el que están dando Formula One Licensing Bv y Bardhal, quienes se están dando ‘hasta con la cubeta’ exhibiendo al Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial por saber quién es el titular exclusivo de la marca ‘F1’.

Y es que este litigio ha superado en México las expectativas que en su momento causó el conflicto entre Apple y Samsung; el Instituto señala que Formula 1 y F1 son notorias para automovilismo, y pretende despojar a Bardhal de una marca que fue registrada en 1974. La empresa mexicana tiene derechos sobre Formula 1 para comercializarla en diversos productos relacionados con lubricante de autos; sin embargo, hoy llega la firma holandesa con el auge de las carreras precisamente en la Fórmula 1, como una empresa que adquiere la notoriedad de su marca por el uso y explotación de la misma a nivel mundial, y con la mano en la cintura exige al Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial la nulidad del registro anterior.

El tema no es sencillo, ya que Barhdal puede accionar por la infracción de su marca por parte de la empresa holandesa en México; sin embargo, la Secretaría de Economía se encuentra en una encrucijada por la inversión extranjera que representa en México con las carreras de autos.

Hoy estamos en un escenario en el que compañías como Bimbo y televisoras, se encuentran involucradas por la explotación indirecta de las marcas Formula 1 haciendo cada día más complicado el tema para un Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, que ha sido muy gris al momento de tomar decisiones trascendentales en esta administración.

Con el pleito de Bardhal vs Formula One Licensing Bv, nuevamente Miguel Angel Margain y el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, se pondrán a prueba para tomar las riendas respetando tratados internacionales y la ley, por encima de intereses económicos o políticos, no como ha sucedido en pleitos anteriores como el de Repuve y el de Ammje, en los que la autoridad administrativa se convierte en mero espectador en la espera de que los pleitos transiten al Poder Judicial afectando de forma grave a los titulares de derechos infringidos.


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