GREY SATURDAY: LA CRUDA DE LAS COMPRAS DEL BLACK FRIDAY

GREY SATURDAY: LA CRUDA DE LAS COMPRAS DEL BLACK FRIDAY

Por Natalia Caamal

Mi primer Día de Acción de Gracias fue en los dormitorios de la universidad a unos meses de haberme mudado a Miami. Comí de todo menos pavo, en platos desechables, rodeada de los que se convertirían en el grupo de mejores amigos que aún conservo.

Lo increíble de ese día es que fue como Navidad pero mucho más relajado, un tanto fugaz pero igual de cálido y nadie espera regalos ni había que dormirse temprano para esperar a Santa Claus. En realidad es mejor no irse a dormir en lo absoluto, para ser tu propio Santa Claus y alcanzar las ofertas de medianoche del Black Friday.

A primera vista podría parecer una pre Navidad con un toque materialista pero es mucho más que eso. El Día de Acción de Gracias es un evento que dura todo el día. Las preparaciones empiezan temprano; en familia se va cocinando y poniendo la mesa para la cena. La comida y la familia son las protagonistas del día pero antes de cenar, se contempla con humildad todo lo que se tiene y el tener con quien compartirlo. Se dan las gracias, y es un momento solemne y auténtico… antes de que todos ataquen la comida con un fervor espectacular. El objetivo de este día parece ser comer hasta que uno no pueda hacer más que sentarse frente a la televisión y dormir. Es una tradición sagrada.

Pero pasando la medianoche empieza el Black Friday y ya es otra historia. Quedas tú contra el mundo reclamándoles a los empleados de las tiendas departamentales la cantidad limitada de televisores que tenían disponibles para la gente que no lleva tres días haciendo fila en la puerta.

El atractivo del Black Friday radica enteramente en que solo tienes 24 horas para comprar todo lo que puedas, a un precio rebajado, básicamente regalado. Y mientras que las multitudes normalmente no son un atractivo de ir de compras, el sentido de competencia hace de este día un maratón, un frenesí de estampidas y empujones que no se ve en otros días del año.

El Black Friday marca el inicio de la temporada de compras navideñas. El año pasado (2013), se reportaron para ese día ganancias de 12.3 mil millones de dólares en ventas en tiendas departamentales, y 1.96 mil millones de dólares en ventas por Internet. En resumen, durante este fatídico viernes ha llegado a morir gente literalmente aplastada tratando de comprar un tele; y se entiende a la perfección. El Black Friday no conoce reglas, solo sobresale la selección natural del consumidor y… ¡sálvese quien pueda!

Y luego viene el sábado, el día de remordimiento: Grey Saturday, o Sábado Gris, un término 100 % inventado por mí. Este es el día post compras compulsivas cuando uno siente culpa al mirar su resumen de cuenta y la cantidad de cosas inútiles que compró. Y si bien es posible regresar a la tienda a devolver la mercancía y recibir la totalidad del dinero, hay cierto orgullo en presumir lo poco que pagaste por tus artículos mientras que todos los demás pagaron el precio completo.

Oficialmente, el sábado después del Black Friday se conoce como el Small Business Saturday. Esta tradición empezó en 2010 como una campaña de American Express para concientizar a los compradores sobre lo importante que es ayudar a las pequeñas y medianas empresas del país: shop local en vez de comprar en las grandes cadenas del país. Pero para mí siempre se va a llamar Sábado Gris, día de dudas y arrepentimientos… y bueno, quizás un pequeño sentimiento de triunfo.

¡No vas a creer lo que compré, y a qué precio!


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