Heroísmo y amor fraternal en el ruedo

heroísmo y amor fraternal en el ruedo

Con información de El Mundo

Lo que ocurrió el 1 de enero en la plaza de Santa María de Querétaro no se había visto jamás: el novillero Francisco Martínez sufrió una voltereta y su hermano Felipe -y además mozo de espadas- saltó inmediatamente al albero para socorrerle. El toro volvió a intentar cornear a Francisco, que yacía sin conocimiento sobre el piso, y Felipe no dudó en proteger con su cuerpo a su hermano, llevándose una buen revolcón y, seguramente, el susto de su vida

La afición de la plaza de Querétaro, México se sumió en una tensa angustia cuando Francisco Martínez, de 21 años, resultó duramente cogido por el quinto novillo de la tarde. La caída, seca, fue muy fea ya que el novillero cayó con la cabeza. Varios miembros de su cuadrilla salieron a auxiliarle, tratando de hacerle el quite de socorro. El joven mexicano quedó completamente inerte tendido en el ruedo. Fue en ese momento cuando su hermano Felipe llegó para ayudarle: “No me lo pensé, estaba muy preocupado porque el golpe había sido terrible. Los banderilleros le habían quitado al novillo de encima ya pero de pronto hizo de nuevo por él y decidí protegerle por lo que esperé el golpe”.

El hermano protector también es su hombre de confianza, su ayudante entre barreras, su sombra. Hace la labor de mozo de espadas, él también quiso ser torero pero se decantó por la carrera de Ingeniería Agrónoma que ahora termina. Una falange rota y un fuerte traumatismo costal le costó la heroicidad, pero no se arrepiente: “Lo volvería a hacer porque el toreo me ha enseñado que hay momentos en la vida en los que tienes que entregar todo por lo que más amas”. heroísmo y amor fraternal en el ruedo3

Un gesto de solidaridad fraternal que consiguió captar Emilio Méndez a través de unas fotos que han dado la vuelta al mundo y que se han vuelto virales en las redes sociales. El propio fotógrafo explica a EL MUNDO: “Francisco Martínez ya había sido cogido con el capote por lo que habíamos visto las complicaciones del novillo, aun así fue todo entrega hasta el punto que tras el percance fuerte se repuso para concluir la faena y cortar una oreja”.

Una raza ilimitada como muestra de su carácter, una ambición que se renueva cada tarde, un ‘querer ser torero’ que le lleva a sobrepasar la línea de lo razonable. Francisco Martínez se recupera en su casa de varios traumatismos: “No recuerdo casi nada de lo que ocurrió después del percance porque me quedé inconsciente pero estoy muy satisfecho por el triunfo conseguido y muy orgulloso de lo que hizo mi hermano mayor por mí”.

El joven de San Miguel de Allende asume el percance con naturalidad: “Por encima de todo quiero ser torero, por eso entiendo que a veces me tienen que coger los toros. Pese al mal momento vivido en la plaza, merece la pena entregarse a esta vocación”. heroísmo y amor fraternal en el ruedo2

La novillada de año nuevo que se celebró en Querétaro se recordará siempre por el heroico gesto de un hermano que vive con pasión el sueño de un novillero entregado a la tauromaquia. Un joven que sacrifica su vida por alcanzar una meta, que es consciente de la dureza del camino. Hasta ahora nadie le ha regalado nada, “he toreado cerca de 20 novilladas en 2017 en las que he desarrollado mi forma de torear. Quiero conseguir ser figura y para ello entreno todos los días de vida. Para pagar mis trastos de torear y para poder ir al cine de vez en cuando ayudó a mi tío en una carpintería”.


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