Conseguimos “atrapar” a Miñuca como cariñosamente la llaman desde niña, en una hermosa tarde de esas que caen a jirones en llamas sobre la selva. Estamos en el Colegio Inglés, del cual ella es directora, entrevistándola como la nueva presidenta del AMMJE (Asociación de Mujeres Empresarias de la Riviera Maya).
Luisa Eugenia Guzmán, no sólo hereda el nombre de sus dos abuelas; curiosamente además, es la séptima generación de una familia donde sólo han nacido mujeres. Ella misma pasa a la octava generación sin cambiar el patrón siendo madre de una niña, como si estuviera destinada a moverse entre mujeres, como si hubiera nacido para ser líder de un grupo de éstas, como lo es AMMJE Riviera Maya. Entre tanta féminsa no puedo dejar de preguntar qué es lo que ha heredado de todas ellas: “Una de las bases primordiales de mi esencia son mis valores, para mí son muy importantes. Yo he vivido momentos difíciles, pero el valor de la responsabilidad me ha sacado adelante. Si soy exitosa es porque soy responsable y eso marca la diferencia”.
“Negociante” desde niña, como ella misma se define, pasó sin darse cuenta y de manera natural de venderle ropa a sus amigas en organizados “fashion show” en su casa a un negocio de telefónica internacional al llegar a Cancún… “peso que ganaba peso que invertía”. Así, paso a paso, trabajadora y tenaz llegó al tan deseado “éxito” sin embargo también con él, una especie de “crisis” que agradece con sabiduría, con la certeza de que para crecer es necesario, como en los viajes iniciativos, un sufrimiento inicial.
“No me había dado el trabajo de meterme hacia adentro, conocerme, saber quién era y qué es lo que quería”. Exigente con ella misma, bastó la decisión de un cambio para que se tomara en serio esto del “trabajo personal”; tomó cursos de autoconocimiento y leyó muchos libros; si tenía que “conocerse” había que llegar hasta el fondo, tanto así, que incluso ya es capacitadora para ayudar a otros.
En esta búsqueda y terminada la “crisis”, como dice el dicho “lo que no te mata te hace más fuerte”, Miñuca volvió a plantearse “metas”, palabra que repite varias veces durante esta entrevista. La enarbola como si fuera una bandera en la cima que la hace seguir adelante: “Una cosa que he |
aprendido de esta vida es que hay que tener metas, cuando no las tuve me caí. Hay que volver a encontrar lugares donde llegar” Desde Cancún ampliar sus negocios a Playa del Carmen fue algo natural para una negociante de su colmillo e intuición, después de viajar tres veces a la semana cayó enamorada de este “pueblito encantador donde todos se conocían, en ese tiempo había interacción entre todos, una cierta chispa, era un pueblo, pero de ambiente cosmopolita”.
Al querer cambiarse a Playa y empezar a buscar un colegio para su hija se da cuenta de la necesidad de un colegio bilingüe, es así como entre sus viajes empieza a “soñar” con el colegio que quería: “¿Cómo sería mi proyecto académico, que le enseñaría a los niños? El universo confabuló conmigo para llevar a cabo mi sueño”.
Mientras dice todo esto no deja de llamar la atención el colegio como escenografía de fondo: arquitectura de formas redondeadas, las escaleras en forma de caracol, el patio sinuoso que asemeja al vientre de una mujer, también idea de ella. “El arquitecto captó mi esencia, yo soñaba con un lugar orgánico que fuera parte de uno, que uno se sintiera parte de él” y efectivamente este lugar con formas femeninas tiene algo de caracol, de vientre, de mujer, como todo el mundo en el que se ha criado, como las mujeres que lidera. “Me gustaría antes de dejar la estafeta de AMMJE Riviera Maya generar muchos empresas nuevas, dejar a muchas mujeres con negocios sólidos, más seguras de ellas mismas, más preparadas en todos los aspectos, y sobretodo comprometidas con nuestro municipio”.
El sol ya cae tras la selva, los árboles se recortan negros contra un cielo que hace brillar a Venus, el primer lucero del anochecer. El fotógrafo la hace reír para la foto, Miñuca sonríe coqueta como si fuera una niña más en su colegio de formas redondeadas. Mañana viajará hacia Florida representando a las mujeres empresarias de México. Le pregunto si cree que está en su mejor momento pero ella ríe a carcajada limpia y lanza un rotundo “noooo” con una o que se alarga con risa y seguridad. Sabe que es sólo el comienzo, que aún la esperan muchos “mejores momentos” que están por venir, muchos lugares adonde llegar, e infinitas metas que realizar. |