¿Ketamina contra la depresión?

¿ketamina contra la depresión?

Casi un siete por ciento de los estadounidenses adultos, unos 16 millones de personas, sufren depresiones clínicas

La terapia en la que personas con depresión severa como Barbara Reiger depositan todas sus esperanzas dura 45 minutos. Cada seis semanas, esta estadounidense nacida en San Diego se tumba en la camilla de una silenciosa sala donde le inyectan en vena ketamina muy diluida. “Sentí un alivio inmediato”, recuerda en una entrevista sobre su primer ‘viaje’. Los efectos, añade, fueron positivos durante semanas.

La ketamina, utilizada durante décadas como droga ilegal con potencial alucinógeno, también tiene propiedades analgésicas y anestésicas que la medicina utiliza para ayudar a muchos pacientes, no siempre depresivos. En Estados Unidos, decenas de clínicas y numerosos médicos privados ofrecen un rápido acceso a ella mediante receta. Así, se calcula que en torno a 3.000 personas han sido tratadas hasta ahora con este tipo de terapia.

¿ketamina contra la depresión?

Casi un siete por ciento de los estadounidenses adultos sufren depresiones clínicas, lo que equivale a 16 millones de personas. A ellos se suma un creciente número de niños y adolescentes afectados. En total, toman medicamentos contra la depresión un 12 por ciento de estadounidenses adultos; un mercado gigantesco y en auge. Y según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la tendencia está al alza en todo el mundo.

Ante este panorama, los investigadores buscan desesperadamente opciones de tratamiento. Los llamados inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) como el Prozac, que están viviendo un ‘boom’, se remontan a hace más de 30 años. Hasta ahora, para las situaciones más graves sólo existían las terapias electroconvulsivas. Por eso, que en apenas una hora la ketamina libere a algunos de sus pacientes del deseo de suicidarse está convenciendo a los primeros médicos.

“Es un cambio de paradigma, porque ahora podemos lograr efectos antidepresivos rápidos”, afirma el argentino Carlos Zárate, del Instituto Estadounidense de Salud Mental (NIMH) y uno de los líderes en la investigación de esta terapia. No obstante, el modo en que actúa la ketamina sigue sin estar claro. Al contrario que los ISRS, que utilizan mensajeros químicos como la serotonina o la dopamina, esta nueva terapia se sirve del glutamato.

Se cree que la ketamina, o el producto derivado de ésta, pone en marcha un proceso de aceleración que ayuda a cambiar el cerebro. Con ella, los pacientes viven a menudo alucinaciones o estados disociativos en el que el cuerpo se separa de la parte espiritual y parece recomponerse de nuevo. La terapia también puede desencadenar situaciones de miedo, insomnio y flashbacks. Y aún no se sabe si la ketamina tiene consecuencias a largo plazo o genera adicción, pues está dirigida a los mismos receptores que la heroína y otros opioides.

Aunque diversos estudios han puesto de manifiesto la eficacia de la ketamina en una parte de los pacientes altamente depresivos resistentes a los ISRS, sigue sin haberse realizado un estudio de doble ciego con una muestra grande. Por este motivo la FDA, la agencia estadounidense encargada de regular los medicamentos, aún no permite su uso para el tratamiento de depresiones. Sin embargo, la terapia se practica fuera de los cauces oficiales.

También la asociación estadounidense de psiquiatría considera que quedan muchas preguntas por responder antes de declarar la ketamina como medicamento apropiado para tratar a los pacientes con depresiones severas. “No obstante, creo que es el tratamiento más prometedor para trastornos del estado de ánimo de los últimos 50 años”, afirma el investigador Gerard Sanacora, de la facultad de medicina de Yale. Varias empresas farmacéuticas trabajan ya en preparados similares a la ketamina que pueden recetarse, entre otros, como sprays inhaladores.

dpa


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