La CNTE dormida (3ª y última)

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Para el gobierno federal en su relación con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, Oaxaca es un foco rojo y Chiapas es un foco ámbar. Eso vino ayer en estas Historias de Reportero. Los otros dos estados relevantes en lo que toca a la CNTE son Michoacán y Guerrero.

Ya en otras entregas de estas Historias de Reportero hemos señalado cómo los mandatarios estatales, el perredista Silvano Aureoles y el priista Héctor Astudillo, respectivamente, se habían sumado decididamente a los nuevos lineamientos en materia educativa. Y cuán relevante, clave, es el respaldo de un gobernador para que, por ejemplo, en su estado puedan aplicarse los exámenes a los maestros.

A Michoacán y Guerrero les impacta otro de los programas que se han anunciado desde la SEP recientemente: el que tiene que ver con las “escuelas normales”, que son aquellas en las que se aprende a ser maestro. O al menos así debería ser, porque en la mayoría de las normales de este país se logra el milagroso efecto de que el aspirante a maestro logra desaprender. Sí. Hay estudios internacionales que marcan que el joven aprendiz sabe más cuando se inscribe que cuando se gradúa.

Entre estas normales, hay algunas con un alto hervor político. La normal rural de Ayotzinapa, en Guerrero, por ejemplo, sede de la peor tragedia en muchos años: la desaparición de 43 de sus estudiantes. O las normales de Cherán, Tiripetío y Arteaga, en Michoacán, cuna de aguerridos dirigentes y manifestantes.

En el país hay 263 escuelas normales. Algunas tienen un puñado de estudiantes, menos que una primaria. Es lógico que con el programa anunciado, si se aplica a fondo y realmente quiere alcanzar la excelencia que pregona, muchas de estas normales tendrán que desaparecer, fusionarse o adherirse a otras más grandes 

¿Cuántas normales podrían desaparecer? Se puede deducir que tal vez 80, 90. La sobrevivencia del más apto.

Y ahí vendrá un efecto político. La matrícula de la normal rural Isidro Burgos de Ayotzinapa se ha desplomado a la mitad. Los papás ya no quieren mandar a sus hijos ahí. ¿Qué va a pasar con Ayotzinapa? Cherán, Tiripetío y Arteaga enfrentan un problema similar, aunque no tan agudo. Sus estudiantes suelen ser los que nutren las más violentas manifestaciones magisteriales en Michoacán y otros lugares. ¿Qué va a pasar con éstas?

En estas tres entregas de “La CNTE Dormida” hay una discusión que subyace y que deliberadamente he dejado para el final. Todos estos planes educativos del actual sexenio y sus efectos en la Coordinadora pasarán una prueba de fuego en el 2018.

Aunque ciertos liderazgos de la CNTE se sienten francamente cómodos sentados a la mesa de la SEP –hay versiones de que algunos de plano han mostrado su deseo de sumarse a la aspiración presidencial de Aurelio Nuño–, la gran mayoría de la Coordinadora tiene una simpatía natural con el movimiento de Andrés Manuel López Obrador. Y están esperanzados en que si gana la Presidencia, derogue la reforma educativa como se los ha prometido.

Así que a lo mejor una parte de la CNTE está adormecida, y otra se está tomando una siesta programada.


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