La verdadera pugna

La verdadera pugna

Mientras el círculo rojo de Quintana Roo se preocupa por temas legales, en el fondo se está cocinando algo más grande para el estado, algo que verdaderamente nos afecta a todos; y es que año con año esta fecha pasa siempre desapercibida…

Estamos a menos de dos semanas de que se apruebe el paquete fiscal, del que saldrá el presupuesto con las participaciones federales que habrá de ejercer nuestro estado para la formulación de proyectos. ¿Qué tipo de proyectos? De salud, educación, tecnología, infraestructura, seguridad, y todo lo que un gobierno debería dedicarse realmente a hacer.

Fueron años en los que el presidente de México centralizaba los recursos para la toma de decisiones y los estados se mantenían callados ante la decisión unilateral sobre el progreso que le deparaba a su entidad. Pero Quintana Roo al ser un paraíso no siempre ha quedado desamparado, ya que el crecimiento económico, gracias al turismo, ha llegado casi siempre solo –aparentemente-. En los temas sociales, fueron creciendo y creciendo los problemas; pero esta historia ya la conocemos todos.

Pero la realidad es que seguimos acostumbrados a ver el poder político estatal solamente como un ‘estabilizador social’, no como un ejecutor. Nos encandilamos y nos preocupamos por ver unas cuantas cartulinas en la calle, cuando la verdadera gobernabilidad radica en las negociaciones de los recursos, en el cabildeo con el legislativo y en la planeación en conjunto con los municipios.

La verdadera pugna se encuentra ahí, en ese número que aprobará la Cámara de Diputados el 15 de noviembre en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) para 2018. Sin proyectos por presentar no hay dinero, pero sin dinero tampoco habrá para realizar los proyectos necesarios para mejorar los niveles de bienestar social en nuestro estado.

El logro de la política debe medirse en la eficacia de las políticas públicas para alcanzar objetivos, la eficiencia de la política debe medirse en el costo para alcanzar dichos objetivos y la eficacia de la política se mide con el grado en que se satisfacen los objetivos y se arrojan resultados.

Mientras nuestra forma de evaluar la política como ciudadanos sea exclusivamente por el manejo de los conflictos (como a la vieja usanza), tampoco ayudaremos a que el sistema político mejore. Es mucho más importante pasar de la queja a la acción, pero hasta ahora siguen siendo pocos los que exigen sobre los proyectos en puerta, o que se involucran, o mejor aún, que propongan.

Bonnin, pensador político francés decía, “sería cosa muy triste que un pueblo se considere sólo adecuado para la guerra, y jamás para construir”. Creo que los tiempos de lucha en Quintana Roo ya los pasamos; claramente los ciudadanos salimos victoriosos, sabemos lo que vale nuestra palabra y nuestra toma de decisiones. La pregunta es, ¿ya estamos listos para construir?

 

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