Las batallas contra la corrupción.

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A propósito de mi actividad docente, revisé la magnífica “Batallas en el Desierto” de José Emilio Pacheco, cronista de un México perdido hace más de medio siglo. Tras leerlo, las diferencias entre aquel país que dejaba poco a poco de ser un paisaje bucólico, parecen chuscas incluso. Entre refrigeradores que usaban bloques de hielo de cambio diario, las aguas frescas que cedían ante la Coca Cola y jaibol que sabía a medicina, México cambiaba de máscara, sí, pero para seguir igual.

En aquel entonces también gobernaba un presiente joven, guapo e incompetente que no daba resultados. La corrupción campeaba a lo grande mientras el gobierno apenas servía para algo más que engordar a costa de los contribuyentes, quienes se sentía expuestos ante acontecimientos mundiales tan incomprendidos como temidos.

De modo que la obra de Pacheco, pretendiendo guardar memoria de un país que ya no es, ha terminado por profetizar el México de 60 años después, básicamente, el país en el que todo cambia para que todo siga igual. Este es el drama de un país que no deja de caminar pero anda a ningún lado en particular. De manera muy particular, la corrupción instituida por el Presidente Sonrisa de Colgate como lo apodaban los mexicanos de aquel tiempo, no pasó a la historia sino que se quedó pegada en ella.

Hoy en la mañana el gobernador anunció que se van a presentar denuncias contra funcionarios de la anterior administración. No es nuevo en absoluto. Las denuncias van contra altos funcionarios, particularmente los ex titulares de Sintra y CAPA, por transferencias de incluso mil millones de pesos sin comprobación adecuada.

No tiene mucho sentido anunciar las denuncias en televisión nacional. ¿Qué va a pasar si al final de día, ganan los asuntos? Es cosa de recordar por ejemplo, el Michoacanazo, la detención colectiva de funcionarios del gobierno de Michoacán –gobernando entonces por el perredista Leonel Godoy-, a manos de Gobierno Federal del gris Calderón. Todos los titulares del área de seguridad fueron detenidos y todos salieron. Todos, con su usted disculpe. Estaría mejor anunciar las sentencias. Y luego que perdieron la apelación. Digo, una narrativa distinta no sería mal comienzo de una nueva narrativa.

Otra pregunta ¿y si en la investigación ellos señalan a “alguien” más? Digo, es un caso hipotético, pero probable. Por si acaso, el Gober también dijo que si fuera el caso, las denuncias alcanzarían ese “alguien” llamado Borge.

La última pregunta ¿y si las denuncias no alcanzan a “nadie” más? Hay en el horno más denuncias, según las declaraciones, hay muchas cuentan pendientes, hay tramas de corrupción que desbrozar, y sobre todo una histotria que no repetir. La historia que queremos que se escriba no es meter sin más a la cárcel a gente acusada de corrupta, sino de investigaciones serias que quiten las telarañas, saquen a la luz toda la porquería y sus responsables, que éstos no puedan salir por “defectos” en los procedimientos; no es venganza para el imaginario popular, sino que se haga justicia. Y eso no es más que el primer paso para comenzar a escribir una inédita, y que nuestra sociedad deje de ser la peor versión de sus profecías autocumplidas.


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