LOS DEMONIOS DE ESTAS ELECCIONES

LOS DEMONIOS DE ESTAS ELECCIONES

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Por Ileen Colín del Río

En las últimas elecciones para elegir gobernador, año 2010, Roberto Borge resultó fácilmente electo con el voto del 15% de los quintanarroenses. Casi 200 mil personas fueron las que decidieron qué pasaría en nuestro estado durante los siguientes seis años. Habiendo en ese entonces en Quintana Roo, poco más de un millón trescientos mil habitantes, solamente el 28% de los quintanarroenses salió a votar, cuando el 64% de la población contaba con una credencial de elector para hacer valer su único y verdadero poder: el voto.

Es curioso cómo Quintana Roo siendo un estado joven y próspero con gente dinámica que llegó esperanzada buscando un cambio radical en su vida, ha engendrado quintanarroenses con una apatía y un desencanto enormes. Nuestra triste realidad es que existe poco compromiso ciudadano y aterrantes bajos índices de participación electoral generados por nuestro “muy propio” entorno político y social.

Entender por qué está sucediendo esto es la clave de todo. En primer lugar hay muchísima desinformación y la realidad es que Quintana Roo está secuestrado para que sus habitantes no escuchen la verdadera historia. ¿Cuál es ésta? Que vivimos en un estado con un gran desarrollo económico derivado del turismo gracias a que hay temporadas altas todo el año. Entonces, ¿por qué se deben 25 mil millones de pesos? ¿Por qué hay tanta desigualdad en Quintana Roo? ¿Por qué todavía hay colonias irregulares? ¿Por qué nuestros hospitales son inhóspitos?

¿Por qué nadie nos estamos haciendo las preguntas necesarias para obtener respuestas y buscar una solución? El desinterés de cada uno de nosotros es el demonio más grande al que se enfrenta nuestra democracia. Mientras sigamos sin cuestionar, sin preguntar, sin tratar de ser la solución al problema, las cosas seguirán igual y cada sexenio será peor… Por la sencilla cuestión de que nos encontramos ante una total sumisión hacia la partidocracia. Los partidos políticos sí son importantes para que haya representación y mejor estructura electoral, ¡pero no deben ser todo en lo que se enfoque un gobierno! Tú y yo como ciudadanos tenemos el derecho y también la obligación de participar en la elección de nuestro gobierno militemos o no en un partido. Tenemos voz y voto por el único hecho de ser quintanarroenses, nacidos aquí o no.

Por lo mismo es ahora, o nunca, ya que oportunidades como la de estas elecciones son muy pocas en donde el debate se está abriendo como nunca. En donde mucha gente por fin decidió no mantenerse callada y contar lo que ha vivido debido a la crisis de representatividad a la que nos enfrentamos. Es imperante entender que no hay tiempo que perder para que haya un despertar en todos nosotros. Es urgente que les demos una sacudida a los demonios de la democracia. Uno de ellos es esa voz interior que te hace repetir: “No me interesa la política” y “yo no voy a ir a votar porque todos son iguales”. Si tienes credencial de elector… ¡úsala! En vez de ser del 70% de los quintanarroenses que ya tramitó su IFE y no vota… ahora sé de los que diga ¡por fin lo hice! ¡Por fin fui partícipe de este gobierno! Porque tú y yo somos (y hemos sido) parte del problema, pero ahora es nuestra oportunidad para ser la solución.

Se dice que para encontrar nuevas respuestas, hay que formular nuevas preguntas… y seguramente por estas fechas todo el mundo te hace la pregunta: ¿tú a quién vas a apoyar? Si no quieres, no tienes por qué responder, ya que por si no te has dado cuenta es una forma de amedrentar tu derecho ya que el voto es libre y secreto.

Por eso ahora yo sí te pregunto abiertamente, ¿este 5 de junio vas a ir a votar?


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