Margarita Gómez Crespo, testigo de la metamorfosis de Cancún

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Una mujer alegre, positiva, enamorada de la vida, pero sobre todo, muy agradecida

“Este año es muy importante para mí porque precisamente este mes cumplimos 40 años de haber llegado a Cancún. Todo fue por invitación de Miguel Joaquín Domínguez para que mi esposo, Jorge Hernández, abriera la boutique Pama que se ubicó donde está ahora el banco HSBC de la avenida Tulum”; así inicia nuestra charla con una pionera de esta ciudad que, como cancunense, está de manteles largos.

AVENTURA DIFICIL

“La invitación tuvo que esperar un poco porque estaba embarazada de mi hijo Jorge Alberto, quien finalmente llegó de tres meses, y mi hija Ana de dos años y medio. Alguna vez me preguntó mi hija por qué nos habíamos venido a vivir a Cancún y le dije que por irresponsables, porque no había nada, ni doctores, ni teléfono; Cancún estaba incomunicado, y en la única caseta que estaba en la calle de Tulipanes, cerca del Parque de Las Palapas, siempre había mucha cola, ya sea de ingenieros, constructores y hoteleros. Entonces, lo que hicimos mis papás, mi hermana y yo, fue escribirnos cartas todos los días, así todos los días recibiríamos noticias los unos de los otros, y sólo hablábamos los domingos que era el día que había menos gente”, recuerda.

“Cancún tenía 40 mil habitantes cuando llegamos, por lo mismo, no había tráfico ni semáforos ni supers; teníamos que ir al mercado y esperar los camiones que surtían primero a los hoteles y después comprabas lo que dejaran. Eso era dos veces a la semana. Gracias a Dios nunca más volvimos a sentir ese espíritu aventurero. Mi esposo siempre fue una persona ordenada y tranquila; muy disciplinado, por lo que nunca nos faltó nada”.

AMIGOS DE TODA LA VIDA

Por otro lado Cancún era una ciudad de contrastes, porque para la comunidad no había ni variedad ni cosas para comprar, pero había una tienda de lujo que era Pama donde encontrabas artículos de buena marca, de diseñador, obviamente pensadas para el turismo que visitaba el centro de aquél entonces. La ventaja que le encontramos al trabajo de mi marido, era que vivíamos muy cerca de la tienda, por lo que a la hora de más calor y la del mosco, nos íbamos a meter al aire acondicionado; los niños eran felices en el departamento de juguetería. Los 13 años que Jorge trabajó en Pama nos dio una vida muy tranquila. Íbamos de compras dos o tres veces al año a Miami o a Nueva York, y como mi mamá no podía venir a quedarse a cuidar a mis hijos, los encargaba con amigas como Noemí Constandse o Paty Galindo, por lo que se convirtieron en tías de mis hijos; la comunidad que ya vivía creó sus nuevas familias y eso fue muy bonito. Noemí y Carlos Constandse fueron padrinos de XV años de Ana, y Jorge y yo padrinos de primera comunión de su hija Melissa. Ahora, su hijo Carlos y su esposa Laura son padrinos de bautizo de mi nieto Patricio. Lo mejor de todo es que las nuevas generaciones van creando sus propios vínculos y se fortalece la relación que iniciamos por afecto quienes llegamos a Cancún en aquéllos años”.

Después de un tiempo su esposo se independizó y posteriormente lo invitaron a trabajar en Xcaret, donde colaboró durante once años y más adelante su hija se integró también al Grupo durante 10 años: cinco para Xel-Ha y cinco para Xcaret, y fue en ese entonces que, 20 años después de haber llegado a Cancún, Margarita decidió aceptar una invitación de trabajo derivada de una vocación y pasión: la costura y las manualidades.

“Desde muy chica me gustó coser, aquí tuve la oportunidad de tener dos buenas maestras: Gloria Luz Torre, al principio, y después con Carmelita Villajuana, me encantó su sistema. Todo era más por pasarla bien, por reunirnos, que por necesidad. Después un grupo de mujeres me pidieron que les enseñara a coser pero yo pensaba que Carmelita se iba a ofender y resultó lo contrario; me dijo que nada le daba más gusto que ver que una alumna había superado al maestro y que podía hacerlo con toda tranquilidad, y así lo hice; empecé a dar clases de corte y confección en mi casa y fue cuando me contactaron Lourdes Martínez y Mayra Athié para trabajar con ellas en la marca Xbaal, eso fue en 1997”, por lo que en este 2017 suman ya 20, así que el festejó de 40 y 20 será en grande.

Margarita es una mujer alegre, positiva y muy optimista, pero sobre todo agradecida, “porque como dicen por ahí: ‘la primera educación te la dan los padres, la segunda el marido, pero yo tengo una tercera que se llama Lourdes Martínez, una mujer maravillosa a quien admiro mucho. Todos los días aprendo algo de ella y me sorprendo por su generosidad y la capacidad que tiene para hacer algo por los demás”.

Al principio Margarita pensó que su única función era hacer los patrones en las distintas tallas para la fábrica que recién habían creado en año y medio, a raíz del paso del huracán Gilberto, para ayudar a las mujeres y sus familias de varias comunidades, pero no; Lulú y Mayra querían que se involucrara con todo el proceso pero ella era una mamá y ama de casa comprometida con su familia, sin embargo, aceptó el reto por tres meses, pero en ese tiempo su hija había recibido anillo de compromiso y su hijo se iba a estudiar fuera la universidad y, previendo que muchas de sus amigas empezaron a padecer el síndrome del ‘nido vacío’, Margarita se adelantó a los hechos y se dijo a sí misma: “yo aquí me quedo aunque no me paguen”, porque muy pronto se hizo un ambiente familiar en la fábrica que consolidó la amistad entre las tres mujeres, y Margarita disfrutaba tanto su horario como su función en el proceso de producción.

En ese entonces, Margarita también era dama voluntaria de la Cruz Roja de Cancún, por invitación de la galerista Rocío González y Noemí Constandse, por lo que combinaba su tiempo dando clase de corte y confección a las alumnas que asistían al centro comunitario de la Región 101; muchas de ellas hoy en día son
maquiladoras de Xbaal.

Al poco tiempo y por necesidades internas, Margarita aceptó el departamento de Ventas, por sugerencia del ingeniero Marcos Constandse, quien era socio en ese entonces, para el que se preparó, tomó cursos en Bancomex porque empezaron a exportar a España, Jamaica, Dinamarca e Italia.

Pero ese espíritu altruista del que Margarita llevaba bien cosido un patrón a su corazón, lo ajustó a una nueva causa cuando se crea la Asociación Gilberto, cuyo fin ha sido desde un principio apoyar a la mujer de escasos recursos para tener una mejor calidad de vida, todas ellas trabajando desde sus casas sin descuidar a su familia y, por medio de la Asociación, pueden obtener créditos para comprar máquinas semi industriales.

Margarita se integra también dando cursos de cocina, es decir, su compromiso con la comunidad se ha mantenido todos estos años y su radio de acción se extendió a otras fundaciones como La Ciudad de la Alegría donde hizo lo mismo en el hogar de las mujeres, lo cual le dio mucha satisfacción, cambiar las vidas de algunas personas con un oficio que les ayudara para obtener recursos y de alguna forma ser independientes.

Pero de todos los regalos que le ha dado Cancún, además de una vida llena de recuerdos, amigos, participar en acciones altruistas y después convertirse involuntariamente en cabeza de familia cuando su esposo cae en cama durante muchos años, es ser abuela; esa es la dicha más grande que ha experimentado en la vida y qué mejor en Cancún, donde todavía puede darles una calidad de vida sana pero con responsabilidad ecológica.margarita gómez crespo, testigo de la metamorfosis de cancún 55

“Me he encargado de hacer de mis nietos unos niños agradecidos, cariñosos, responsables y alegres, y comento con gusto el día que le pregunté a Patricio: 0ye y ¿cómo es tu abuela? Y él me dijo desde ese día y hasta la fecha, eres una abuela fabulosa”. margarita gómez crespo, testigo de la metamorfosis de cancún66

Actualmente lleva una relación espléndida con Ana, que ha pasado de madre/hija a la de amigas, compartiendo viajes y fines de semana, están más integradas, “y así han pasado 40 años de mi vida sin pensar, yo imaginaba que sólo sería ama de casa y que nos quedaríamos en Cuernavaca, pero terminamos en otro lado”, finaliza.

 


Comments

  1. Perla Thomas : julio 31, 2017 at 7:07 pm

    Excelente reportaje sobre Margarita Gómez Crespo , felicidades por la excelente calidad de la revista digital .

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