Miguel Ángel Zetina la voz histórica de Puerto Morelos

miguel Ángel zetina la voz histórica de puerto morelos

El actual cronista del onceavo municipio de Quintana Roo, nos comparte anécdotas, recuerdos y parte de la historia de la nueva ventana al Caribe Mexicano

“Aquí no había ni un brujo cuando llegué”, relata Miguel Ángel Zetina Cuevas, actual cronista de Puerto Morelos, y quien es una ‘enciclopedia andante’ con datos, anécdotas, recuerdos y todo lo que concierne a este bello puerto y municipio ubicado entre Solidaridad y Benito Juárez.

Admite que no le gusta escribir; no obstante, redactó un libro: ‘Puerto Morelos, pueblo con historia’. Al preguntarle el por qué no ha escrito otro libro respondió con sinceridad: “siempre he sido un platicador nato”, comenta, y ya encarrilado dice que aparte de que le piden escribir libros también lo han invitado a ser tesorero por su honorabilidad, respondiendo siempre con un ‘no’. “Me ponen donde no hay; les digo pónganme donde hay, y se me acaba la honradez”, dice sonriente, lógicamente en broma.

Así, nos adentró en una charla donde no sólo pudimos conocerlo como persona, sino que a través de sus palabras evocó diferentes etapas por las que ha atravesado Puerto Morelos. “Mi familia fue de las fundadoras en 1902”, cita orgulloso cuando rememora el recuerdo de su padre, Joaquín Zetina Gasca. “Mi abuelo llegó con su padre siendo un niño, para trabajar en la construcción de la Villa ce Cauville”, dijo, agregando que en los 40’s no había luz ni agua potable, por lo que la gente tenía que almacenar el agua de lluvia, y cuando era tiempo de seca, debían ir hasta una zona que le llamaban ‘los cruceros’ para poder obtener el vital líquido.

Comentó que en 1940, sólo se podía almacenar agua en las casas de Joaquín Zetina, Susana Zetina, la Casa del Faro y la primera escuela. En los tiempos de seca vivían en Puerto Morelos; y en los de lluvia, en Central Vallarta, donde su padre trabajaba en la industria de la explotación del chicle. Así pasaron los años con juegos, risas, sana diversión, inocencia y una vida donde encontraban de todo para comer en el mar y en la zona cercana a las casas. De la primera escuela, recuerda que se construyó en 1936 y el primer profesor se llamó Benjamín Sabido.

Su padre era de los pocos que contaba con ‘verdaderos tesoros’: un par de lámparas Coleman, un lujo en ese entonces, además de un radio Phillips con el que podía escuchar programas de Estados Unidos, Holanda, Cuba, Belice y la Ciudad de México.

Viaje en barco

En 1970 se subió al barco el ‘Juanita’ e hizo un recorrido desde Puerto Morelos hasta Veracruz, en una ruta que cubría Cozumel-Isla Mujeres y Progreso. “llevaba cerveza, cemento, varilla y otro tipo de materiales. Cuando el barco llegaba a Puerto Morelos era todo un suceso, porque en ese entonces también comenzó a llegar un autobús procedente de Mérida, y todos los chamacos nos íbamos a ‘maletear’ para tener un ingreso extra”, citó.

Detrás de ‘Juanita’, le siguieron ‘Fernanda’ y ‘María Cristina’, que pasaría después a llamarse ‘José Alfredo’. El auge de estas embarcaciones se acabó cuando llegó el ferry que cruzaba hasta Cozumel, y fue el fin laboral para unas 34 familias, quienes lejos de desanimarse, se enfocaron con firmeza y decisión en la pesca para subsistir.

Precisó que el mayor apogeo se dio en 1972 cuando se hizo la carretera que comunicaba a Puerto Morelos con Playa del Carmen, teniendo ya dos conexiones, una hacia Valladolid y Mérida, y otra a lo que hoy es la cabecera municipal de Solidaridad.

Miguel Angel Zetina en corto:

• Puerto Morelos: Lugar donde crecí y que fundó mi abuelito con mis padres, y donde conocí a mi esposa y nacieron mis hijos.
• Mar: Fuente de riqueza para el puerto. Por ahí llegaron los primeros pobladores. Nos daba transporte, comida y sal.
• Familia: Parte de nuestra descendencia; los hijos crecen conforme a la educación que les damos y que ellos quieren tomar.
• Huracán: El Caribe es bravo y sabemos que cada año nos puede atacar uno, pero a estas alturas no nos asusta.
• ‘Pelícanos’: Lo construimos como algo pasajero. Abrimos en 1985 durante la Semana Santa, y aunque los huracanes nos han tumbado, nos volvemos a levantar.


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