“Be SMART”

“be smart”

Por su interpretación en inglés, algunos creerán que les estoy diciendo solamente que sean inteligentes, pero no es precisamente mi objetivo. Me he dado cuenta que existe realmente un interés de la ciudadanía por participar en la ejecución de los proyectos y en el quehacer gubernamental. Pero por el contrario, en muchas ocasiones a la hora de conseguir la cita para realizar dicha presentación, no se distingue la diferencia entre propuestas, ideas y proyectos, generando que algunos ciudadanos se sientan frustrados pensando que no fueron escuchados, aunque muchas veces sí atendidos.

La mayoría de las veces se trata de comparar al gobierno con un ente privado, generalmente el juego lo pierden los gobiernos, pues no llegan a ser tan eficaces ni eficientes como suelen ser empresas de éxito como Apple o Coca-Cola. También me parece que muchas veces se usa un enfoque fatalista con respecto a los servidores públicos. Ahondaré: si tú querido lector, tuvieras la oportunidad de ir hoy a presentarle un proyecto al dueño de Facebook, ¿prepararías algo formal? ¿o dejarías correr tu suerte con esa reunión?

¿Por qué no pasa lo mismo cuando se trata del gobierno? Lo primero que siempre se escucha es, “el gobierno trabaja para mi”, “es mi deber ciudadano ser escuchado” y una serie de más frases que suenan antes a barrera que a tratar de colaborar en conjunto. Pero más allá de la rendición de cuentas (que es un tema también muy amplio con atribuciones específicos que abarcan mecanismos específicos y no solo el derecho a “ser escuchado”) la realidad es que también los ciudadanos pueden ayudar a los gobiernos a aprovechar en lo máximo el tiempo para generar proyectos.

He presenciado varios foros en donde se invita a asociaciones civiles, a empresarios, académicos justamente a debatir el alcance de las legislaciones o de proyectos estratégicos, resultando éstos muchas veces en eventos que solo se utilizan de socialité, pues a quien le dan el micrófono de la sociedad civil, solo se dedica a hablar de tiempos pasados, a seguir señalando culpables o a dar su currículum vitae… ¿ y las propuestas? Para que exista una buena gobernanza es necesario que la sociedad civil sea más propositiva transformando su actuar en una verdadera “gestión participativa”, no solo un ente que señala con el dedo.

Para ello, también podemos nosotros ayudar a que nuestros señalamientos se vuelvan propuestas de acción. Lo primero que debemos hacer es definir nuestro objetivos. Es entonces donde entra el concepto de S.M.A.R.T. ¿Qué significa esto?

  • Specific (específico)
  • Measurable (medible)
  • Aassignable (asignable a un responsable)
  • Realistic (realista)
  • Time-based (medible)

Un proyecto que contenga estos elementos es más fácil que sea considerado para entrar en la prioridad de acción, a uno que solo tenga una necesidad genérica a modo de idea. Decir “necesitamos más cultura” puede derivar en tantas acciones como sea entendido. No olvidemos que para que existe un buen gobierno que dote de una correcta administración de los recursos es fundamental la planeación estratégica, puesto que los “buenos deseos” forzosamente tiene que pasar por los tiempos administrativos de presupuestación para poderse llevar a acabo.


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