Piratas cibernéticos

piratas cibernéticos

En el año 2015 se llevó a cabo el ‘ESTUDIO SOBRE LA PIRATERÍA: ‘EL MERCADO SOMBRA EN MÉXICO’, publicado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (por sus siglas OMPI) en el que señalan cuales son las principales obras objeto de piratería en México, destacándose que la mayoría de los consumidores mexicanos no es consciente de la incidencia adversa que tiene el consumo de productos pirateados en su bienestar individual ni de las consecuencias legales que tiene, con lo que podemos afirmar que el consumidor mexicano ve como ‘normal’ a la piratería en México, asunto que es en suma, grave para la economía del país.

Siguiendo con el estudio, Kiyoshi Tsuru, Presidente del Comité de Propiedad Intelectual de la American Chamber of Commerce (AmCham) México, señala que existen cuatro categorías de productos ilegales que son los más consumidos:

a) música, películas, ropa y calzado;
b) cosméticos, productos eléctricos, de limpieza y medicamentos;
c) software, juguetes, videojuegos, productos de cuidado personal y electrónicos; y
d) cigarros y bebidas alcohólicas.

Mismos que se consumen principalmente por el precio accesible, y se adquieren en su abrumadora mayoría en mercados y tianguis, con lo cual se da un aclara muestra de que la OMPI, y por ende, las autoridades persecutoras de delitos conocen perfectamente el origen y el lugar en los que se comercializan productos piratas en México, sin que exista una adecuada acción de vigilancia y control por el momento.

Por lo que se refiere al consumo, dividen el estudio en tres tipos de consumidores:

1. Consumo bajo: aquellos cuya motivación está más relacionada con aspiraciones personales y necesidades relacionadas con la salud.
2. Consumo moderado: aquellos que no consideran a la piratería como algo grave y estos productos les resultan accesibles.
3. Consumo alto: los que reaccionan a temas relacionados con las aspiraciones o la ideología que resultan del auge de Internet y el desfase entre el valor cultural y financiero que estos consumidores atribuyen a los contenidos digitales.

Sin embargo, en el estudio aún y cuando se refleja claramente el alto consumo de piratería en internet, no se hace mención de la piratería de servicios, y mucho menos de la piratería de servicios turísticos, siendo que en Quintana Roo desde hace varios años diversos prestadores de servicios turísticos, en especial en la Isla de Cozumel, se han visto en la necesidad de iniciar acciones ante la Procuraduría General de la República (por sus siglas PGR) por la clonación, falsificación y reproducción ilegal de marcas, diseños, denominaciones y obras protegidas por el derecho de autor de su propiedad, a través de páginas web de piratas extranjeros avecindados en esa Isla.

Las marcas, diseños, imágenes, derechos de autor que se encuentran dolosamente falsificadas son las que los empresarios turísticos cozumeleños utilizan para comercializar y dar a conocer sus servicios de transporte, hospedaje o tours alrededor de la Isla de las golondrinas.

Una de las empresas afectadas es precisamente MARTOM, SA de CV, cuya marca BAR HOP®, y derivadas, con registros 1255940, 1414367, 1414398, que también se encuentran registradas como obras de derecho de autor bajo los números 03-2013-091911191200-01, 03-2013-091911215000-01, 03-2013-091911203200-01, mismos que han sido explotados ilícitamente y con fines de lucro por un falsificador de origen estadounidense de nombre JARRAD JACE quien se hace pasar por JOHN ADAMS a través del dominio www.cozumelcruiseexcursions.net.

Sin embargo, a la fecha, resulta lamentable que la PGR en su delegación de Quintana Roo, no cuenten con el personal capacitado y con peritos especialistas en la materia; y por otra parte, no remita los expedientes por incompetencia a la Unidad Especializada en Delitos contra la Propiedad Intelectual afectando a los titulares de derechos de autor y marcas, quienes han tenido que recurrir a Juicios de Amparo y a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, para ser debidamente atendidos por la representación social federal, a efecto de que recule en sus inconsistentes resoluciones y atienda los temas graves de infracciones de derechos de propiedad intelectual en Quintana Roo.

Sin duda, este tema está creciendo en uno de los destinos turísticos más importantes del mundo como lo es Cancún, y en todos aquellos relacionados al Caribe Mexicano, con lo cual es prioritario que las autoridades federales atiendan un problema turístico específico en materia digital de derechos de autor y marcas, antes de que nuestros destinos sean calificados como inseguros para los consumidores.


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