¿Qué pasa con los intérpretes?

¿qué pasa con los intérpretes

Es evidente que existen empresas turísticas y parques temáticos que utilizan y explotan indebidamente la imagen, interpretaciones, ejecuciones y participación artística de titulares de derechos conexos derivados del derecho de autor.

La mayor parte de ellos, lo hacen a través de contratos de trabajo que no reflejan la importancia de la fijación fonomecánica de la voz o ejecuciones, o de su grabación en audiovisuales para su explotación ya sea a través de la reproducción y comercialización de ejemplares, es decir a través de la venta de discos y de videos, o por medio de la comunicación pública principalmente en la sonorización de espacios, y finalmente en la puesta a disposición, que no es otra cosa que subir al entorno digital ese contenido y permitir la descarga con o sin fin de lucro.

Si bien es cierto que las sociedades de gestión colectiva recaudan grandes capitales de la industria turística, por el uso comercial de música o video principalmente; no se ha trascendido en la protección de artistas, intérpretes o ejecutantes locales a través de la Asociación Nacional de Artistas Intérpretes y Ejecutantes, conocida como ANDI por sus siglas.

No existen aún los mecanismos de adhesión y protección directa a estos sujetos que cantan, tocan o actúan en hoteles y parques temáticos, a la ANDI, con lo cual deben iniciar acciones directas para el reclamo de los irrenunciables derechos de remuneración que conlleva el derecho conexo, lo cual muchas veces es complicado dada la inexperiencia y falta de conocimiento de la autoridad, en particular de la Procuraduría General de la República para poder definir correctamente los alcances del derecho conexo.

Sin duda en México, en materia de derechos de autor, tenemos aún mucho camino por recorrer, pero es evidente que mientras la autoridad aterriza en la materia, los empresarios turísticos aprovechan el rio revuelto en detrimento de los artistas, intérpretes y ejecutantes locales, poniendo en riesgo la creación artística de México, y para evitar esto, todos tenemos que poner nuestro grano de arena, aunque a veces éste implique pagar regalías.


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