QUEREMOS DEBATE

QUEREMOS DEBATE

Por Ileen Colín del Río

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A veintisiete días de haber comenzado la campaña de los candidatos a gobernador aún no hay muestras claras de la organización de un debate por parte del Instituto Electoral de Quintana Roo (IEQROO), cuando ya fueron varios los candidatos que lo solicitaron ante la respectiva instancia, de acuerdo al artículo 176° de la Ley Electoral de Quintana Roo.

Los debates con un formato claro y una modalidad pensada en generar argumentos son la piedra angular de las campañas políticas, además de ser una herramienta necesaria para que los ciudadanos podamos diferenciar uno a uno a los candidatos y sus propuestas.

Generalmente se hace una mesa redonda en la que dependiendo del número de participantes, daría tiempo para atender la discusión de por lo menos cinco temas eje como son: la deuda en Quintana Roo (atendiendo la transparencia y rendición de cuentas), servicios de salud, generación de empleo, educación y seguridad, estableciendo un tiempo suficiente para poder profundizar en las respuestas, ya sea a través de preguntas concretas o temas abiertos, así como dejar el espacio para ejercer el derecho a réplica.

Un debate es la única forma de contrastar la preparación, experiencia y trayectoria de quienes buscan la gubernatura, pues en tiempo real podemos ver cómo contestan a los diferentes planteamientos. Más allá de lo interesante que sería, me parece que es necesario poder escuchar a los cinco postulantes, porque además se genera un piso parejo para todos los contendientes al tener una buena exposición mediática para escucharlos a todos por igual. En todo caso debería ser obligatoria la asistencia al debate, pero lamentablemente nuestra ley no lo prevé así.

Este sería un escenario natural para generar un diálogo abierto y discusiones puntuales sobre temas que preocupan a la ciudanía, donde además cada candidato tiene la oportunidad de exclamar su propuesta de una forma programática e ideológica, incluyendo datos cuantitativos de fuentes reconocidas que justifiquen su respuesta.

Si bien, cuando un candidato se opone al debate generalmente es por miedo a no poder generar un contraste a su favor. Es decir, forzosamente un debate es algo positivo para quien cuenta con la experiencia y conocimiento suficiente en los temas a tratar, ya que de otra forma queda expuesto al ser una producción en vivo.

Al parecer, hasta ahora el único candidato que no ha mostrado interés en ser partícipe de un debate es el abanderado del PRI- PVEM-PANAL, Mauricio Góngora. En todo caso la pregunta sería, ¿a qué le tiene miedo? ¿A las preguntas que podrían desatarse? ¿O a las respuestas que no sonarán convincentes?

El escritor francés Albert Jacquard decía, “el debate permanente es el único antídoto contra la manipulación de la opinión”; por lo tanto al ser ciudadanos comprometidos con nuestra democracia es nuestra prerrogativa escuchar a los candidatos, pero también es su derecho ser escuchados, ¿por qué no estamos exigiendo de una forma contundente este debate?

No dejemos a nuestros candidatos solos. Yo quiero debate, yo quiero que la campaña sea de propuestas rumbo al cinco de junio. ¿Y tú quieres lo mismo?

 


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