No renuncia el Procurador… perdón, el Fiscal

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Todos conocemos la truculenta historia de las designaciones hechas en los últimos suspiros del gobierno estatal pasado. Uno de ellos fue la designación del Fiscal General del Estado, el encargado de perseguir los delitos, incluidos, claro, los que pudiera haber cometido el exgobernador y cercanos. Era el Procurador antes de ser nombrado Fiscal, y fue nombrado sin el menor examen o análisis crítico de su gestión.

Desde el Congreso del Estado, le han pedido al Fiscal que renuncie. Se teme que sea parcial y de plano que sabotee las investigaciones contra su exjefe, el exgobernador Borge. Creo que a buena parte de nosotros nos parece muy válido, si no se pude confiar en alguien con un cargo tan importante ¿porqué sigue ahí?

Visto así, tiene sentido que se vaya. Lo que no tiene sentido es que se lo pidan. El Congreso del Estado tiene dos procedimientos para destituir al Fiscal: tanto un procedimiento exclusivo, como el juicio político que se aplica, por decirlo llanamente, a los altos cargos de la administración, el Congreso y el Poder Judicial entre otros. No voy aburrirle, estimado lector, con muchos detalles técnicos, sólo le diré un par de cosas.

La primera es que en ambos casos se necesitan razones graves para destituirlo. La segunda es que da igual, porque no hay defensa contra lo que el Congreso resuelva. De modo que los diputados pueden correr al señor Fiscal, que a lo mejor intenta amparase pero sería improcedente. Tanto en el procedimiento específico de destitución como el juicio político la decisión final es facultad del Congreso. En todo caso, habrá que ver el desempeño del jefe del Ministerio Público, y si su proceder es cuestionable, podría cuadrar con la variedad de causas que la ley da para deponerlo. Que lo juzguen si en efecto se abstiene de investigar y eventualmente llevar ante los jueces a los criminales, no por la pura posibilidad de que lo haga. La desconfianza y los vínculos con los dueños del gobierno anterior no son una razón bastante grave, pero aunque no lo fuera, como dije, da igual.

Ese no es el problema. El problema es que para destituirlo se necesita un procedimiento que se puede complicar bastante, que generaría inestabilidad y probablemente riesgos que los diputados no quieran correr. Además se necesita el voto de dos tercios de los 25 diputados, para lograr la salida que tanto quieren, pero no cuentan con los doce votos del PRI, Verde y Nueva Alianza.

El problema es que aunque tiene los medios pero no los votos. El problema es que no quieren meterse en broncas y en un mundo ideal y dulce, el Fiscal renuncia. Pero lo cierto es que ningún diputado renunciaría por que los otros diputados –o el mundo entero- desconfiaran de él. El Congreso no es ejemplar de nada. Apenas anunciaron la creación de la Comisión Anticorrupción. No estoy seguro que vaya a servir de algo, pero si es así, le daría calidad a los diputados para juzgar a un Fiscal corrupto. Eso espero.


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