Rumbo al cambio

politica

Terminó el fervor de la jornada electoral y nuestras miradas deben ahora focalizarse en lo que se avecina: la instauración de un nuevo gobierno en Quintana Roo y la construcción de nuevas fuerzas políticas.

Sin duda, estas elecciones despertaron el ánimo de la ciudadanía ya que la razón contundente para salir a votar fue darnos cuenta que una democracia mal ejecutada también solapa pequeñas dictaduras.

Ya Norberto Bobbio, reconocido politólogo, había hecho la pregunta ¿cuál es el mejor gobierno, el de las leyes o el de los hombres? Pregunta que ahora será lo que enmarcará el destino de nuestro estado, pues el éxito de un mejor Quintana Roo radica ahora en la superación de los conflictos que habrá de traer un gobierno mixto.

La conformación del Congreso en Quintana Roo quedó en su mayoría en manos de la Alianza PRI-PVEM-PANAL, lo que ha dado al análisis “amarillista” de que se formará un bloque opositor al gobierno de Carlos Joaquín. En todo caso, yo creo que el escenario podría ser favorable para la construcción de un verdadero equilibrio de poderes, más allá de cuotas partidistas -pero esto solo lo podría lograr un hombre de gobierno y no un tirano-. Es un hecho que habrá negociaciones y estas no son malas, siempre y cuando el interés mayor sea en beneficio de la ciudadanía y no en defensa de intereses privados.

Por ello, habrá que seguirles la pista a quienes integren la Gran Comisión en esta legislatura y a quien se designe como el Presidente de la misma, pues serán los responsables de presidir las Comisiones de Hacienda, Presupuesto, Cuenta, Justicia y Puntos Constitucionales, por mencionar algunas. En todo caso, el análisis de la deuda en nuestro estado pasará forzosamente por manos de nuestros legisladores. Cabe recalcar que es a través de la Comisión de Justicia donde se determina que una denuncia presentada reúna los requisitos de procedibilidad o ésta sea desechada para la realización de un juicio político. El futuro de Borge, estará en sus manos.

Es cierto que la gobernabilidad radica en la capacidad de generar un estado de equilibrio entre las demandas sociales y la respuesta ante ellas; pero también es un hecho que las expectativas de generar un cambio inmediato son muy altas. Por ello es imperativo que durante la conformación del nuevo gobierno estatal, la comunicación sea clara ante la especulación: con etapas y metas muy puntuales desde la transición, los primeros 100 días, y la posible reingeniería de la administración pública. Para este efecto la vocería podría tomar un papel muy importante durante este sexenio.

Vienen muchos retos en este nuevo rumbo para nuestro estado, pero el más importante es que los ciudadanos sigamos atentos a cada paso que da la conformación del nuevo gobierno; desde nuestros ayuntamientos, los cabildos, nuestros legisladores y la conformación de sus comisiones, hasta la formación de

cada una de las dependencias gubernamentales. El reto es de todos, y en juego está el 2018. Aquí no termina el proceso del cambio, esto apenas comienza.


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