El servicio turístico de calidad para las personas con discapacidad

el servicio turístico de calidad para las personas con discapacidad

La diversidad está presente en el ser humano pues cada persona tiene sus propias características culturales, físicas, distintos intereses, expectativas y gustos. Un servicio turístico debe partir entonces, de la premisa de que todos somos diferentes y debemos ser tratados con equidad. Es decir, cualquier visitante que llegue a nuestro destino turístico, sean cuales sean sus características particulares, debe sentirse, incluido, valorado y respetado en un ambiente diverso y plural. Sin embargo, a menudo las diferencias son entendidas como un problema más que como una oportunidad de destacar y personalizar los servicios, especialmente si se trata de personas con discapacidad.

Durante los últimos años, los niños, jóvenes y adultos con diversidad funcional, han logrado normalizar su vida e incorporarse paulatinamente a las actividades de la sociedad moderna gracias a los diferentes apoyos, servicios e información con los que se cuenta actualmente. Este segmento de la población, ha ido tomando un papel activo en la escuela, en el ámbito laboral y se ha convertido de igual manera, en consumidor de los servicios que ofrecen espacios y actividades recreativas. Las personas con discapacidad, al igual que cualquier otro turista, deben ser atendidas en ambientes inclusivos que les brinden la oportunidad de ejercer libre y ampliamente su derecho a disfrutar del tiempo libre y la recreación.

Esta realidad plantea nuevos retos tanto para los mismos individuos, como para aquellos que intervienen directamente en las actividades en las que participan ya que es necesario que ambas partes se preparen para lograr una convivencia enriquecedora para todos. Para lograrlo, es necesario dejar atrás el miedo, modificar prácticas laborales y paradigmas y ofrecer un servicio de calidad que incluya un trato equitativo y profesional.

La capacitación juega un papel primordial en este sentido. Los prestadores de servicios deben de conocer con anticipación, las características generales de las personas que integran este emergente segmento de mercado para crear sistemas que incluyan y estén estructurados para reaccionar no sólo de manera positiva, sino proactiva, ante las necesidades de cada huésped. Esto no supone grandes inversiones monetarias sino desarraigar actitudes que discriminan así como transformar los valores de los prestadores de servicios a fin de fomentar ambientes inclusivos.

La filosofía inclusiva no solo beneficia al turista, sino que también fortalece el sentido de comunidad y promueve el respeto entre los trabajadores que la practican. Se gestan mayores oportunidades de aprendizaje y se presentan mayores oportunidades de aprender unos de otros. Consecuentemente, se enriquecen las relaciones sociales entre los empleados y se refleja en el ambiente de trabajo y la productividad.

 

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