El Streaming en la sociedad de la información

el streaming en la sociedad de la información

El Streaming es un término que hace referencia al uso de música y video a través de internet, pero sin necesidad de descarga. Es decir que, mediante la fragmentación de segmentos del archivo de forma secuencial, se logra obtener una obra completa dependiendo; claro está, del ancho de banda que se utilice, y puede denominarse Streaming media, cuando se reproduce de la forma convencional, o Live Streaming, cuando se hace una reproducción en vivo a través de internet.

A raíz de Napster, el uso de sistemas P2P generó una revolución en la explotación musical en el entorno digital, sin embargo hoy en día con plataformas más adecuadas como Spotify y no tan anticuadas como Youtube, la explotación de música y video sin descarga, es decir por medio de Streaming media se ha generalizado a tal grado que existen una gran cantidad de inversionistas que pagan derechos de explotación de obras con la finalidad de obtener menciones publicitarias en los diversas plataformas digitales.

Ello ha generado que el CD tenga las horas contadas, y que imperios como en su momento lo fueron MixUp y otras galerías de música contenida en formatos materiales, se encuentren obligados a transformarse para no quedar como una mera marca en la memoria de las personas que oscilamos entre los 30 y 40 años.

Sin embargo, se abren nuevas aristas para el derecho a través del Streaming Live en el entorno digital; ya que, por un lado, existe la posibilidad de que una persona asista a un concierto de Joaquin Sabina y por medio de Facebook pueda reproducir en vivo el concierto, con lo cual, aún no existiendo fines de lucro directo o indirecto, podría generarse una violación de derechos de autor en este vacío digital.

Asimismo, una persona que a través de Streaming Live reproduce y viraliza el contenido del linchamiento de un sujeto ruso en Cancún, sin duda se vuelve parte de la investigación de la autoridad ministerial, dado que estuvo presente, filmó el linchamiento y peor aún, no hizo nada por evitarlo.

No cabe duda que la tecnología nos sorprende todos los días con nuevas marcas, nuevos derechos de autor y nuevas patentes; pero su aplicación en el devenir histórico es la que genera cambios sustanciales en el derecho y en las obligaciones de los que convivimos armónicamente en este planeta.


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