El TLCAN y los derechos de autor

el tlcan y los derechos de autor

 

Hace apenas unos días que la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas y la Asociación Mexicana de Productores Independientes, junto con la Sociedad General de Escritores de México, presentaron sus propuestas para que se considere prácticamente un capítulo sobre los derechos de autor en el TLCAN, eliminando el término de ‘Servicios transfronterizos’.

En general, aún tratándose de un tratado que parece abandonado por Estados Unidos -y en particular por su presidente, quien lo ha manifestado así, a través de Twitter-, resulta un esquema interesante de tomar en consideración los derechos de autor, independientemente de la existencia de los acuerdos ADPIC, dada la enorme cantidad de contenidos en música, video y cinematografía, que se comercializan entre ambas fronteras con fines de lucro y sin autorización de los titulares de derechos, y todo ello sin considerar a los que comercializan contenidos de forma ilegal en el entorno digital.

Como ejemplo de ello, Quintana Roo es una de las entidades con mayor afectación por las clonaciones de contenidos y páginas web turísticas por parte de profesionales de sistemas y redes originarios de los otros dos países del tratado.

Pero uno de los temas que no se consideran en los tratados comerciales, es el derivado de métodos y/o prácticas ancestrales, y más aún aquellas que se encuentran directamente vinculadas con las culturas prehispánicas.

El aumento en la explotación de centros de tratamiento de salud, que pretenden aplicar conocimientos milenarios de diversas culturas, conlleva una relación intrínseca con su origen, es decir, con alguna de las diversas etnias que existen en nuestro país. Así, hoy en día podemos tener a un grupo de protectores de la cultura Mixe en contra de la diseñadora francesa Isabel Marant, llegando incluso a la generación de reformas en el seno del Congreso de la Unión en una gran ‘llamarada de petate’.

Pero no existe persona alguna que se haya manifestado o se preocupe por la exposición pública de los conocimientos curativos a través de plantas y/o diversos métodos medicinales perpetuados a través de la tradición oral de esas mismas culturas. Menos aún, existe la preocupación de los legisladores al Congreso de la Unión por proteger que tales conocimientos ancestrales prehispánicos no se comercialicen o exploten con fines de lucro.

Pueden hacer un escándalo internacional por una prenda que contiene una greca semejante a las realizadas en Oaxaca, pero la exposición burda de su cultura con fines de lucro no tiene una verdadera representación en el Congreso.

Considero que allí es donde más debemos trabajar para proteger mediante derechos de autor la cultura de todas y cada una de nuestras etnias; para que su conocimiento no se encuentre a la venta con fines de lucro sin retribuir en absoluto a los dueños de tales conocimientos, no solamente en la ornamentación de una greca o un dibujo.


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