De última hora edición septiembre

deultimahora

Es fácil ver las fallas en los demás, cuando algo en alguien te molesta. Considera cómo está presente esa misma falla en ti; luego toma la decisión de cambiar.
Centro Internacional de Kabbalah

Seguro que conoces o has utilizado los tres monitos que se cubren ojos, oídos y boca. Me imagino que conoces su significado: ‘no ver, no escuchar y no hablar’; y se dice que llevan una connotación negativa en nuestra cultura occidental: no ver, no escuchar y no decir el mal; incluso, en ocasiones aparece un cuarto monito con los brazos cruzados que quiere decir: ‘no hacer el mal’.

En un afán de conocer un poco más, (pues recordé que mi abuela los tenía y jugaba con nosotros tapándonos boca, oídos y ojos), encontré que los monitos son de origen japonés y están dibujados en los muros de un templo sintoísta, pero tienen posibles raíces budistas o hinduistas; ya preguntaremos de esto último a quienes han viajado por esos lugares.

Algunas filosofías nos enseñan que los ojos, oídos y boca son ventanas en las que percibimos la realidad, y a través de nuestros sentidos, nos podemos convertir en ‘jueces’, juzgando a las personas que nos rodean. Por ejemplo, si alguien no te cae bien por alguna razón, parecerá que todo lo que haga está mal. Si observas que una persona hace algo que has escuchado que no es correcto, esa persona está mal o es un ser de maldad.

Al escuchar que alguien hace algo incorrecto o desagradable, ante nuestros ojos, es una mala persona; y si ese ser nos cae mal, toooodo lo que haga será incorrecto.

¿Por qué es esto? Mmmmhh, no lo sé; pero creo que la manera en que vemos el mundo y lo que sucede es formada por una cantidad diferente de cosas: el entorno, la religión, la sociedad en la que vives, las creencias, etc.

Es así que me encuentro, de repente, en esta sociedad mundial en la que las herramientas increíbles que se nos han dado para mejorar la calidad de vida, nos han rebasado y nos manipulan a través de nosotros mismos.

¿Cuántas veces has reenviado algo que te pareció bonito y no sabías en realidad qué era; o aquella vez que estabas molesto con el político y decidiste darle un escarmiento reenviando la nota que hablaba mal de él sin haberla leído antes y sin saber a quién afectaba?

Recuerdo la cantidad de veces que repetí una historia que no sabía si era cierta, pero la había contado alguien en quien creía o conocía, y ya por eso la daba como un hecho verídico sin tener el fundamento.

Así es como creo que estamos hoy muchos de nosotros, buscando notas que hablen mal de los demás, pues esas sí venden y vamos a mostrar nuestro conocimiento si las aderezamos de más mentiras. Claro, esto lo decimos para nuestros adentros, y sin siquiera darnos cuenta, nuestro inconsciente trabajando y decretando lo incorrecto.

Hace unos días, una amiga que ha llegado a mi vida a hacerme reír y disfrutar su compañía, me hizo ver, ¿ver?, y notar las veces en las que caemos en el juego de las suposiciones y palabras negativas, habiendo tantas cosas maravillosas para vivir y gozar.

Ella me regaló un librito, y me recomendó con mucho cariño, lo leyera y pusiera en práctica lo que en él leería, ya que de seguro notaría un cambio en mi forma de pensar. Les prometo que no le hice mucho caso, ya que de una u otra manera, sí, de una u otra forma y porque así lo decidimos, la vida nos va llevando a esos cambios.

Sin embargo, empecé a leerlo, y sin ser un premio nobel, sin pretender gran cosa, poco a poco ha hecho que piense en forma diferente y vaya obteniendo algunos cambios en mi vida.

Es fácil, y creo que todos podemos y deberíamos cambiar nuestra manera de pensar, y a lo negativo y desagradable buscarle lo bueno y positivo; creamos o al menos demos, el beneficio de la duda y pensemos que a todos nos mueven los buenos deseos para lograr cosas positivas en lo personal y comunitario.

Estos últimos meses, y sobretodo días, nos encontramos con noticias desagradables en las primeras planas de los diarios o al entrar a nuestras redes sociales somos bombardeados con notas llenas de terror y violencia.

Si un político hace algo para el bien de la comunidad, inmediatamente buscamos lo negativo o el fin que persigue para hacerlo o el porcentaje que debe estar cobrando; y si no hace nada, también lo denostamos por inútil.

Estamos a días de iniciar un nuevo proceso electoral que culminará en julio del próximo año. Es desde hoy, el momento de pensar en positivo, con el deseo verdadero, y la certeza de que quienes participen son las mejores personas y están para buscar beneficios a nuestras comunidades y trabajar brazo a brazo con el ejecutivo estatal.

Quizá este septiembre llegue en un tono entre optimista y fantasioso,  en lugar de encontrarse lleno de diatribas y calumnias como estamos acostumbrados a leer. Espero que al hacerlo, tus pensamientos se conviertan en optimistas y alegres, y le des el beneficio de la duda a todos y cada uno de los seres con los que te cruces en tu camino. Recuerda que muchos de ellos y ellas querrán trabajar en un cargo público y debemos avalarlos. Depende de nosotros quiénes serán los servidores públicos que tendremos.

Así en esta De Última Hora, de la primera a la última palabra escrita, quiero decirte que juntos podemos crear una fuerza mayor para convertirnos y ser la idea perfecta, en la mente divina y estar en el lugar adecuado, haciendo un trabajo perfecto en el momento correcto y con la retribución justa.


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