UN GRAN DÍA, UN GRAN HOMBRE

UN GRAN DÍA, UN GRAN HOMBRE

Por Ana Hernández.

Rodrigo, si cierro los ojos, veo a Catzín dejándolos a ti y a Polo en el Británico. A la primaria se bajaban de una Ram Charger con su uniforme: camisa blanca y shorts de cuadritos grises.

Si cierro los ojos de nuevo, voy llegando a la casa de Pok ta Pok, al cumpleaños que organizó tu mamá cuando acababas de entrar a la escuela militar. Lety nos grabó a tus amigos en la fiesta y te mandó el video (tú estabas internado en EEUU). Siento que fue ayer, y ya pasaron unos… ¿30 años?

Hoy, unas décadas más tarde, muero de risa al recordar tus llamadas de atención en los bares de NY, añoró las noches en el Marquee o la final de un partido de americano en un bar lleno de hombres guapos.

No sé cómo, ni quién, pero cuando nos invitaron al DF a la presentación de una revista, c-a-s-i no llegamos, c-a-s-i me matas, porque confundí las fechas; pero lo logramos, ¡sí fuimos y estuvo increíble esa fiesta en el Hard Rock!

Cuando cumpliste 30, Rufus y yo te fuimos a sacar de la cama para llevarte a Oscar y Lalos, a una comida sorpresa que organizó tu mamá. Ya en la noche, de ahí manejamos a Playa para seguir celebrando con los Maccise; a Cancún llegamos por obra del Espíritu Santo, no sé cuál de los tres manejaba peor a esa hora, en ese estado.

En la primera ida a nadar con el tiburón ballena, convencimos a Vilma, recién casada con Oscar, de ponernos el ejemplo, y se lanzó al mar. Esa madrugada se ganó todo mi respeto. Nos dio una gran lección.

Mientras compartíamos libros, quotes, uno que otro whisky, salsa verde, pechugas de pollo, sashimis, vuelos en primera y muchas dietas, dejaste la carrera de abogado, iniciaste una vida en Playa del Carmen y creaste Alltournative. Tu solito te reinventaste, regresaste a vivir a Cancún, pusiste oficina en el acuario de la Isla, y yo… yo lloraba contigo todo el día. Fue la época en la que me divorcié, en la que formamos Skal jr., fueron los meses donde me la pasé acongojada en las idas y venidas a las asambleas de Coparmex.

Pasó el tiempo, y en febrero de este año, te saliste de una junta para volverme a consolar. Con tu infinita ternura, me abrazaste y lloraste conmigo el día que mi papá falleció.

Estoy segura, que si Carmen, tu esposa, compañera, mamá de Oscar y Ricardo lo permite seremos partners-in-crime muchos años más.

Hoy cumples 40 añotes.

Hoy tu invitación incluye flotis.

Hoy eres el hombre que soñaste ser.

 


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