Un martes muy largo

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La elección en Estados Unidos que será el día de mañana, llama la atención (y el temor) de todo el mundo. No es para menos. Es un país poderoso, de larga tradición bélica, violento y con muchos problemas. Como siempre, la mayor virtud y el peor defecto de una nación son sus habitantes. De modo que la población de un país ser la solución a los problemas o ahondarlos… y los norteamericanos son geniales tanto para resolver como para complicarse la vida.

En esta elección, Clinton mantuvo una sustancial distancia con Trump, y según un promedio de encuestas nacionales realizado por el Hufftinton Post, al día 7 de noviembre la diferencia se mantenía en 5 puntos a favor de la ex Secretaria de Estado. Cualquiera pensaría que esto ya la pone en la Oficina Oval. Si esto fuera en México, Alemania, Sudáfrica o Kasajastán, así sería, pero en Estados Unidos no.

Siguiendo una costumbre de más de dos siglos que nada tiene que ver con el XXI o la democracia contemporánea, la elección norteamericana se decide en un sistema absurdo en el cual, la elección presidencial de divide por estados, cada uno de los cuales vale cierto número de los llamados “votos electorales”, todos los cuales irán para el vencedor en el estado, salvo dos pequeñas excepciones. Aunque se fija el número de votos electorales en razón de la población, siempre hay desviaciones estadísticas y desde luego, la práctica de “todo o nada” retuerce las cosas.

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Por ello, los candidatos deben ganar la mayor parte de 50 elecciones, unas más importante (como Texas con 38 votos electorales, y California con 55) que otras (como Montana o Delaware, con 3 cada una). Como están las cosas, pese a la sólida diferencia entre ambos candidatos, lo cierto es que Hillary está en la cuerda floja, porque tiene en contra Ohio con 18 votos donde pierde en las encuestas, pero tiene a favor Florida con 29 votos con sólo un punto, estado que pierde por varios puntos en varias encuestas. Pese a la brutal ventaja en importantes estados como Nueva York (52% frente a 31%, con 29 votos electorales), Illinois (49% frente a 37% con 20 votos electorales) y California (54% frente a 32% con 55 votos electorales), la pléyade estados chicos que agrupa el medio oeste y el sur apoya ferozmente al vaquero manoseador citadino.

Debe ser muy decepcionante para Clinton saber que perderá Arkansas, el estado que su marido gobernó exitosamente y que sería la antesala de la Casa Blanca, lo bueno es que cuenta sólo 6 votitos; igual debe ser para Trump perder tan oprobiosamente en su natal Nueva York. Igual para la ex senadora, precisamente por Nueva York, sabrá a miel si gana Florida, lugar en donde Al Gore perdió la elección del dos mil. Pero sabrá a hiel si lo pierde, porque dejaría al Copetudo a unos cuantos votos de ganar, si se confirma el triunfo de este en Georgia, estando Pennsilvania y sus 20 votos electorales en el aire, con una ventaja muy ajustada para la demócrata.

donald trump

Con estas combinaciones que seguro le hacen perder el pelo a los estrategas de ambos, queda ver cómo deciden los norteamericanos, si optan por las sensatez y la experiencia de una política tradicional o los arrestos de un outsider. Aunque para muchos la elección entre ambos es evidente, me cuesta trabajo ver como hay latinos que apoyan a Trump, esperando la baja de los impuestos y confiados de superar las deportaciones, o blancos ricos apoyando a un tipo que ha llevado sus negocios a la bancarrota una y otra vez. Por otro lado, hay quien rechaza a la rubia por ser parte del stablishment y partícipe de los graves errores económicos que el país, además de abortacionista.

Espero pues que los gringos pongan una solución a sus problemas, algo que refresque su país políticamente anquilosado. Hay muchas voces que reclaman cambios profundos, como el que una novata del Senado estadounidense proponía hace 15 años, eliminar el sistema de voto electoral y que el presidente se eligiera por voto directo. Espero que la Ex senadora Clinton no se arrepienta de haberlo dicho de labios para afuera, o le tocará saberse parte del problema

Pequeño apunte fuera de tema, a propósito de la columna de la semana pasada: el gobernador pedirá alerta migratoria para impedir que el ex gobernador Borge se fugue, pese a que ha ido a la firma de actas que se le ha requerido y admite que se encuentran en marcha investigaciones penales. Espero que en efecto la fuga aun no sea.


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